fanatismo


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fanatismo

(Del fr. fanatisme.)
s. m. SOCIOLOGÍA Actitud del fanático, apasionamiento excesivo por una creencia, idea, doctrina u opinión.

fanatismo

 
m. Tenaz preocupación, apasionamiento del fanático.

fanatismo

(fana'tismo)
sustantivo masculino
sociología entusiasmo exagerado que manifiesta un fanático El fanatismo lleva a situaciones de intolerancia.
Sinónimos

fanatismo

sustantivo masculino
apasionamiento, exaltación, intolerancia, intransigencia. tolerancia, transigencia, ecuanimidad.
El fanatismo añade a estas ideas la cualidad de desmedido y ciego.
Traducciones

fanatismo

Fanatismus

fanatismo

fanatisme

fanatismo

fanatisme

fanatismo

التعصب

fanatismo

fanatyzm

fanatismo

фанатизъм

fanatismo

狂热

fanatismo

狂熱

fanatismo

fanatisme

fanatismo

fanaattisuus

fanatismo

狂信

fanatismo

fanatism

fanatismo

SMfanaticism
Ejemplos ?
Las tropas combatirán en el campo; y éstos, desde sus gabinetes, nos harán la guerra por los resortes de la seducción y del fanatismo.
y de este hermoso y vivífico sol, alma del mundo, no volver a la luz, sino allá cuando ceñida en lauro de victoria ostente la dulce patria su radiosa frente, el astro del saber termine su conocido giro al occidente, y el culto del arado y de las artes, más preciosas que el oro, haga reflorecer en lustre eterno, candor, riqueza y nacional decoro, y leyes de virtud y amor dictando, en lazo federal las gentes todas adune la alma paz, y se amen todas... y ¡oh triunfo!, derrocados caigan al hondo abismo error, odio civil y fanatismo.
En un país como el nuestro en el cual debido a la tradición de centurias y a la huella de milenios, abundan aún seres marginados, trascendente es el anhelo de inculcar en cada educando el deseo de superación, de avance y de amor a la cultura, ya que la ignorancia hunde a los individuos en la esclavitud ideológica, en el fanatismo irracional y los deshumaniza enajenándolos.
Es indudable que existen algunos que niegan el valor de nuestros sabios y héroes y solazándose en su actitud despectiva detractan cada una de las glorias a las que se han hecho merecedores quienes a costa de su existencia nos legaron el México presente. Y es que así como también algunos exageran sus virtudes, otros incrementan sus defectos hasta el fanatismo.
El escándalo llegó, á la postre, á oídos del arzobispo, que lo era á la sazón el franciscano padre Arrieta, quien hizo ve- nir á su presencia al hermano cai ellán de san Antonio del Fondo, y lo conminó á que, sin alboroto, pusiese término á mojiganga que no era más que una de las muchas verrugas que nos legara el pasado. La superstición y el fanatismo son plantas que echan raíz muy honda.
---- La organización obrera entre los compañeros españoles está progresando rápidamente a despecho del fanatismo y los estados de sitio.
En la tesis de igualdad integral que se plantea, hay argumentos más aparatosos que reales en contra de este impulso de injusticia intrínseca, pues quienes señalan a la mujer como factor propicio a las ideas conservadoras, a las ideas de fanatismo y a una tendencia retardataria, se olvidan de que la mujer mexicana viene participando desde hace muchos años en la lucha social del país en proporción muy estimable en calidad y en cantidad y que con mucha frecuencia, cuando lo permite nuestro egoísmo, se la ve formando parte de las actividades más peligrosas, desde las manifestaciones más francas en pro de las ideas más avanzadas.
Bien merecen entrar también en cuento los pedantes secuaces del purismo, que carecen de gusto y sentimiento; que si Mena no dijo fanatismo reprueban esta voz, y escrupulosos buscan en Marïana panteísmo.
El culto a Yaggernat, caracterizado por pomposas ceremonias y fanatismo religioso, solía manifestarse en el autotormento y la inmolación suicida.
Y más adelante, después de caracterizar a esta nueva entidad que se levantaba “enemiga igualmente – dice – de los realistas y de los patriotas”, estas consideraciones y su cierre “Al frente de este elemento se pusieron caudillos oscuros caracteres viriles fortalecidos en la fatiga campestre, acostumbrados al desorden y a la sangre, sin nociones morales, rebeldes a la disciplina de la vida civil, que acaudillaron aquellos instintos enérgicos y brutales que rayaban en el fanatismo.
Quienes no alcanzaron a escapar, fueron hechos prisioneros y repartidos como animales entre los bárbaros POPOLOCAS que no entendían nuestro mundo, aunque a su vez, pues en lugar de rendirle gratitud a nuestra reverenda madre padre la Naturaleza, TONANTZIN NONANTZIN, o al TEOTL, la energía creadora por la cual todos vivimos en comunidad, IPALNEMOHUANI, TLOQUE NAHUAQUE, y a sus manifestaciones, el agua, el viento, el sol, el maíz, las flores, los honguitos de la inspiración, el árbol cósmico, ellos adoraban a hombres y mujeres que les llamaban santos, pero que con el pretexto de algo llamado por ellos, demonio, algunos como Santiago, el apóstol, usaban espadas. Y como los españoles pensaban que todo lo nuestro era obra del diablo, en su ignorancia y fanatismo...
Fue uno de éstos el que, movido por un extremado fanatismo, arrojó a la bahía la piedra de ángulos extraños con su estuche metálico de singulares adornos, hallada en el chapitel de la iglesia, en el negro chapitel sin ventanas ni aberturas, y no en la torre, como afirma el diario.