falerno

falerno

s. m. ENOLOGÍA Vino famoso en la antigua Roma, que en la actualidad se produce en los alrededores de Nápoles.

falerno

 
m. Vino de Falerno, famoso en la ant. Roma.
Ejemplos ?
Hembras, hembras débiles parecerían ahora los hombres, si se dieran a apurar, coronados de guirnaldas de rosas, en brazos de Alejandro y de Cebetes, el falerno meloso que sazonó los festines de Horacio.
Un buen Término se ríe de un efebo que se baña. Todos tiemblan de repente. (Entra el Hércules nervudo) Grita Petronio: ¡Falerno! Grita Luis Once: ¡Champaña!
«Ese hombrezuelo azotado por los triunviros hasta rendir al pregonero, labra mil yugadas del campo Falerno, recorre en sus bridones la vía Apia, y como si fuese un caballero, con desprecio de la ley de Otón, ocupa en el teatro los primeros asientos.
Allí es larga la primavera, Júpiter envía inviernos muy templados, y las laderas del Aulón, que festonan las vides, no tienen que envidiar nada a las uvas de Falerno.
Y entre pajizas y preñadas mieses Las vides de Falerno allí se orean, Y los de Jericó mustios cipreses, Con los cedros del Líbano cimbrean.
El territorio latino, con el añadido de Priverno, junto con el de Falerno, que había pertenecido a los campanos hasta el río Volturno, fue distribuido entre la plebe romana.
Esta comunidad, apoyándose en su propia fuerza y en la laxa observancia de las obligaciones del tratado que los samnitas estaban mostrando para con los romanos, o tal vez confiando en el efecto de la peste que habían oído estaba atacando la Ciudad, perpetraron muchos actos de agresión contra los romanos que vivían en la Campania y en el país falerno.
Mientras ambos cónsules, con toda la fuerza de Roma, dedicaban todas sus energías más y más a la guerra etrusca, se levantaban en el Samnio nuevos ejércitos con el propósito de asolar los territorios sometidos a Roma. Atravesaron tierras de los vescinos hasta llegar al territorio que rodeaba Capua y Falerno, obteniendo un inmenso botín.
—¡Cómo! ¡tienes vino de Falerno, animal, y lo pones al final de la lista! Nos ha obligado a soportar una letanía enológica insoportable —dijo Max echando las manos al cuello del posadero con un movimiento de furia cómica-; ¿pero es que no tienes el sentimiento del color local?
Max y Fabio se retiraron a su habitación y, con la cabeza un poco aturdida por los clásicos vapores del Falerno, no tardaron en dormirse.
¿acaso eres indigno de vivir en este antiguo barrio? Por lo menos, ¿es bueno tu falerno? ¿se metió en el ánfora en tiempos del cónsul Planco?
27 Ministro del añejo, chico, falerno: sírveme a mí los cálices más amargos, como la ley de Postumia manda, la maestra, que una ebria baya más ebria.