falange


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falange

(Del lat. phalanx, -gis < gr. phalanx, -gos.)
1. s. f. ANATOMÍA Cada uno de los huesos y segmentos de los dedos de las manos o de los pies se ha roto la falange del dedo meñique jugando a tenis.
2. HISTORIA Cuerpo de infantería pesada de los ejércitos de los antiguos griegos.
3. MILITAR Cuerpo numeroso de tropas.
4. Grupo de personas que se unen estrechamente para un mismo fin.
5. POLÍTICA Organización política paramilitar y generalmente de tendencias derechistas falange española; falange libanesa.

falange

 
f. Cuerpo de infantería de los griegos, pesadamente armado.
fig.Conjunto numerosas de personas unidas en cierto orden para un mismo fin.
anat. Cada uno de los huesecillos largos que forman el esqueleto de la mano o del pie.
mil. Cuerpo de tropas numerosas, organizadas con un cierto orden y para un mismo fin.
Traducciones

falange

Phalanx

falange

phalange

falange

fylking, kjúka, köggull

falange

falange

falange

falange

falange

Falanga

falange

Фаланга

falange

方阵

falange

方陣

falange

phalanx

falange

phalanx

falange

SF
1. (Anat) → phalange
2. (Mil) → phalanx
3. la Falange (Esp) (Pol) → the Falange the Spanish Falangist movement
FALANGE ESPAÑOLA
Founded in 1933 by José Antonio Primo de Rivera, son of the dictator Miguel Primo de Rivera, the Falange Española was a sort of paramilitary fascist party. It grew rapidly in the early months of the Spanish Civil War, particularly after its leader was executed by the Republicans. Franco later merged the Falange with the Carlistas to form the Falange Española Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista. After the Civil War, the FET de las JONS was the only legally political party permitted in Franco's Spain. The Falange is still in existence.

falange

f. phalanx, any of the long bones of the fingers or toes.
Ejemplos ?
La Paz, 29 de septiembre de 2010 Sergio Portugal Joffre Fuente: Documentos de Falange Socialista Boliviana, La Paz, 29 de septiembre de 2010
Yo lo tracé para que eterno viva el cuadro fiel de la miseria nuestra, dote fatal de la maldad nativa. Y esos que ante tus ojos en siniestra falange huyeron, del mundano vicio los monstruos son, que mi canción te muestra.
Diciendo esto, sacó de la primera falange de su dedo meñique un grueso anillo cuajado de diamantes y formado por dos manos entrelazadas, motivo que me pareció infinitamente poético.
Los camisas blancas de Falange Socialista Boliviana, que a la sazón hacían un cordón de honor y seguridad frente al local desde cuyos balcones debía efectuarse la proclamación, acudieron de inmediato a repeler la agresión de que se nos hacía víctima, protegiendo así la población allí congregada, en la cual se contaban mujeres y ancianos, que de otra manera, hubiesen sucumbido al ataque.
Otras veces, era la vertiginosa carrera sobre las alas de un avestruz, al través del espacio inmensurable de la pampa, huyendo ante las hordas salvajes, que en numerosa falange perseguían al extraño jinete sobre sus veloces corceles, como una cacería fantástica.
El atentatorio decreto que la historia recogerá como un baldón de ignominia para su gobierno, tendría que proseguir en su obra destructora de nuestra causa falangista; segando la vida de quienes, porque tienen un ideal patriótico y honrado, no habrán de renunciar a el, aunque las leyes no los amparen. Con este motivo, saludo a UD., señor Presidente ¡POR BOLIVIA! Oscar Unzaga de la Vega Jefe de Falange Socialista Boliviana
En cuarenta años de existencia este Partido nunca ha tenido una vacilación en la defensa de estos principios y en su combate especialmente contra todas las fuerzas fascistas que en la década del 30 al 40 gozaban de tanto prestigio y se extendían en nuestro hemisferio. Combatimos así a la Falange española, al rexismo belga, al fascismo italiano y el nazismo alemán.
Quiero también dejar aquí consignada mi gratitud a la corta, pero escogida, falange de legitimistas franceses, que desde la muerte de Enrique V, vi agrupados en torno de mi Padre, y luego de mi mismo, fieles a su bandera y al derecho sálico.
Era su presencia agüero De horrendas calamidades, Y era su nombre un conjuro De desventuras y males. Seguíanle por do quiera En apiñada falange Alguaciles y verdugos Con hachas y con dogales.
Y cuando quise explicarme el caso le hallé contemplando cómo los dos soldados de la antigua y gloriosa falange saludaban a la humilde viajera y la ofrecían sus servicios.
Ya entró, pues, en la triste falange para cuyo exterminio gasta el Ayuntamiento una fabulosa suma en estrignina, por lo que a nosotros, como a otras personas, nos parece que, ante todo, se debería prohibir con un bando que se criasen perros, imponiendo multas a los padres que permitiesen a sus hijos infringirlo, y que los legisladores, como sucede en otros países, impusiesen para lo sucesivo una pequeña contribución a los dueños de aquellos perros que no sean una necesidad del oficio que ejercen, como los de ganadería, caza, etcétera, sino que se tienen por mera afición.
Entre la compacta y varia falange que desfila en mi imaginación en este instante hay una figura que se enreda obstinadamente entre los puntos de mi pluma cada vez que intento dar principio a mi tarea.