Ejemplos ?
Nuestra Historia, desde los tiempos primitivos de los Incas hasla que sonó la hora de la conquista, se halla en estado embrionario. Es una especie de mito fabuloso.
Y en lo primordial poético todo lo posible épico, todo lo mítico posible de mahabaratas y génesis, lo fabuloso y lo terrible que está en lo ilimitado y quieto del impenetrable secreto.
No está lejano el día en que una combinación de barcos y ferrocarriles reduzca a ocho días de viaje la distancia entre Inglaterra y la India. Y entonces, ese país en un tiempo fabuloso habrá quedado realmente incorporado al mundo occidental.
Lo demás que se cuenta de la tierra y la gente que habita más allá de las que he dicho, todo es fabuloso; como decir que los helusios y oxionas tienen las cabezas de hombres y los cuerpos y miembros de fieras.
Pues sabiendo que es un manchado lino de minerales y licores, hace creer (o cuando no lo crean que lo duden) que se ve presente lo historiado, y real lo fabuloso.
Al primer género le denominaremos con propiedad fabuloso, que es lo mismo que m¡thicon, pues mithos, en griego, quiere decir fábula: que al segundo llamemos natural, ya la costumbre de hablar así lo exige; al tercero, que se llama civil, él mismo le nombró en lengua latina.
Diré alguno: estos dos géneros, mítico y físico, esto es, el fabuloso y el natural, debemos distinguirlos del civil, de que ahora tratamos, así como él los distinguió, y veamos ya cómo declara el civil.
Bien considero las razones que militan para que se deba distinguir del fabuloso, supuesto que es falso, torpe e indigno; mas el querer distinguir el natural del civil, ¿qué otra cosa es, sino confesar que el mismo civil es asimismo mentiroso?
Es de tamaño natural y ¡el doble de espontánea! --¡Siempre creí que se trataba de un monstruo fabuloso! --exclamó el unicornio--.
Por las tardes, como siempre, sentía la necesidad de sentarse a contemplar el paisaje de poniente y la negra aguja que sobresalía entre las erizadas techumbres de aquel mundo distante y casi fabuloso.
Aunque no a precio tan fabuloso como en Potosí, donde un robalo se pagó en miles de duros, el pescado se vendía en Arequipa bastante caro para que sólo fuese plato de ricos.
Asimismo suele tener la cordobesa un corral bien poblado de gallinas, patos y pavos, que ella misma alimenta y ceba; y ya logra verse, aunque rara vez, la desentonada y atigrada gallina de Guinea. El faisán sigue siendo para mis paisanas un animal tan fabuloso como el fénix, el grifo ó el águila bicípite.