fabliaux

fabliaux

  (voz francesa)
m. pl. Cuentos en versos satiricoburlescos, de extracción popular, de los ss. XII y XIV.
Ejemplos ?
En total, se cuentan 100 relatos, de desigual extensión. Las fuentes de Boccaccio son variadas: van desde los clásicos grecolatinos hasta los fabliaux franceses medievales.
Ya en el siglo XX, Groucho Marx, el escritor y cineasta Woody Allen entre otros. En la Edad Media destacan los fabliaux; François Rabelais escribió dos grandes novelas satíricas: Gargantúa y Pantagruel.
Su obra comprende algunas hagiografías (Vie de Sainte Helysabel), obras dramáticas (el Miracle de Théophile o milagro de Teófilo, traducido por Gonzalo de Berceo en parte de sus Milagros de Nuestra Señora, en que un fraile vende su alma al diablo y es salvado por la Virgen), algunos poemas satíricos contra los poderes de su tiempo (Renart le Bestourné, Le dit de sainte Église), unas elegías (La Complainte du comte de Nevers y La Complainte du comte de Poitiers), unos cantares sobre las cruzadas (La Chanson de Pouille, La Disputaison du Croisé et du Décroisé) y unos fabliaux (La Disputaison de Charlot et du barbier).
Mucha mayor importancia que los anteriores -y escasos- fabliaux tiene el conjunto de obras que constituye la historiografía anglo-normanda.
Pese a la inmensa popularidad de este tipo de narraciones durante la Edad Media en toda Europa, sólo se conservan media docena de Fabliaux anglo-normandos: Le chevalier à la corbeille, Le chevalier qui faisait parler les muets, Le chevalier, sa dame et un clerc, Les trois dames, La gageure, Le prêtre d'Alison y La bourgeoise d'Orléans.
Margarita toma sus historias de diversas fuentes: los fabliaux, Boccaccio, fuentes clásicas, literatura oral, historias coetáneas, literatura medieval...
Los fabliaux carecen de una finalidad moralizadora al estilo de los enxiemplos medievales, podría afirmarse, más bien, que es al contrario.
Se conoce el nombre de algunos autores de fabliaux: Rutebeuf, Huon le Roi, Jean Bodel, Jean de Condé, Henri de Andeli, Gautier le Leu...
John Heywood (1497-1580) escribió Interludios semejantes a los fabliaux franceses, siendo una de sus obras más conocidas The Play of the Wether (La obra del clima) (1533).
También compuso las comedias Farsa de la vaca (De Klucht van de Koe), Simón sin dulzura (Sijmon sonder Soetigheyt) y la Farsa del molinero (De Klucht van de Molenaer), esta última sobre un tema que se halla en algunos fabliaux franceses y en el Liber facetiarum de Poggio Bracciolini.
Desde niño su padre Paulin Paris (1899-1965), que trabajaba en la Biblioteca Real y era medievalista y profesor del Collège de France, le inculcó el gusto por la literatura medieval francesa leyéndole historias sobre Roldán, fabliaux y novelas artúricas de materia bretona.
Hete aquí, pues, que este hombre que fue, al principio, un poeta risueño de la escuela de Marot y de La Fontaine, y luego un candoroso autor de cuentos, prendado ora del colorido de los antiguos fabliaux franceses, ora del deslumbrante espejeo de las fábulas orientales que puso de moda el éxito de Las mil y una noches, seguidor, en última instancia, de los gustos de su siglo más que de su propia fantasía, este hombre cae en el más tremendo peligro de la vida literaria: el de tomarse en serio sus propias invenciones.