exhausto


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exhausto, a

(Del lat. exhaustus, part. de exhaurire, vaciar de agua, agotar < haurire, sacar agua.)
1. adj. Que está muy cansado o agotado llegó exhausto a la meta. extenuado, vacío
2. Que está completamente consumido o agotado dejaron exhausto el yacimiento petrolífero. acabado

exhausto, -ta

 
adj. Apurado, agotado.

exhausto, -ta

(ek'sawsto, -ta)
abreviación
vigoroso que está cansado o agotado hombre exhausto
Sinónimos
Traducciones

exhausto

vyčerpaný

exhausto

udmattet

exhausto

erschöpft

exhausto

exhausted

exhausto

uupunut

exhausto

épuisé

exhausto

iscrpljen

exhausto

疲れきった

exhausto

기진맥진한

exhausto

uitgeput

exhausto

utslitt

exhausto

wyczerpany

exhausto

exausto

exhausto

utmattad

exhausto

เหน็ดเหนื่อย

exhausto

tükenmiş

exhausto

kiệt sức

exhausto

疲惫的

exhausto

ADJexhausted

exhausto-a

a. exhausted, fatigued.

exhausto -ta

adj exhausted, run-down
Ejemplos ?
Y así iban, el uno delante de otro, con la cabeza baja, el andar cansino, el cuerpo sudoso, el estómago exhausto y los remos torpes, indiferentes a las bellezas del crepúsculo, al sublime espectáculo que ofrecían las nubes, cubriendo la muerte del sol con un sudario festoneado de oro, al rumor triste con que la tierra se despedía de la luz, al último aleteo de las aves y al primer beso de la noche.
Sin embargo, un mundo insospechado de energías nacía a cada paso, y como por impulso adquirido maquinalmente, mientras se sucedían las impresiones de esperanza y desaliento, llegó al brocal, exhausto, incapaz de saborear el fin de sus martirios.
Es el tiempo del sudor; la tarea es ruda, el sol quema, la tierra arde, pero las espigas son de oro y no hay sombra que refresque más la frente del labrador exhausto que la de las bolsas de trigo apiladas al pie de la trilladora.
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.
Y circulo en incesantes universos como exhausto perdido de sus rumbos, extraviado en las inercias anclas que de claros y de oscuros me deslumbran.
Más sordo y más hondo, el retumbo del Ñacanguazú. Algunas gotas, distanciadas y livianas, caían aún del cielo exhausto. Pero el tiempo proseguía cargado, sin el más ligero soplo.
Es bella la piel en los hombros de una muchacha porque el hombre que la amaba se desangró por conseguírsela. Este es su valor, como el de una obra de arte cualquiera, que para ser tal debe dejar exhausto un corazón.
El carpintero, que no había cesado de remar durante doce horas consecutivas, se hallaba en extremo fatigado y exhausto, pero al ver la distancia que lo separaba de tierra disminuía rápidamente, sus músculos relajados adquirían nuevo vigor y su ánimo decaído recobraba su fiera y ruda entereza.
Yo, como el agua que llueve corre esparcida sin cauce, como la rama del sauce que a todo viento se mueve, presa de la duda aleve cambio sin saber por qué; y, exhausto de toda fe, con amargo desconsuelo, consternado miro al cielo cuando nombro a la que amé.
Jesús, que limpio del borrón infausto de la culpa mortal del primer hombre, al viejo mundo de esperanza exhausto, te viniste a ofrecer en holocausto de su maldita descendencia en nombre; Jesús, Hijo de Dios y de María, lluvia del campo, aroma de las flores, vida del universo y luz del día, oye las preces que mi fe te envía desde la tierra, lecho de dolores.
Pero la arena del adormecimiento pesaba en mis ojos, y al ver que mi lucha era inútil dejaba caer mis brazos y, exhausto y sin aliento, dejaba que la corriente me arrastrase hacia la pérfida orilla.
El recuerdo de su vida, de esos cuarenta años de trabajos y sufrimientos se presentó de repente a su imaginación, y con honda congoja comprobó que de aquella labor inmensa sólo le restaba un cuerpo exhausto que tal vez muy pronto arrojarían de la mina como un estorbo, y al pensar que idéntico destino aguardaba a la triste criatura, le acometió de improviso un deseo imperioso de disputar su presa a ese monstruo insaciable, que arrancaba del regazo de las madres los hijos apenas crecidos para convertirlos en esos parias, cuyas espaldas reciben con el mismo estoicismo el golpe brutal del amo y las caricias de la roca en las inclinadas galerías.