evangelista


También se encuentra en: Sinónimos.

evangelista

1. s. m. RELIGIÓN Cada uno de los cuatro discípulos de Jesucristo que escribieron los evangelios los evangelistas son san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan.
2. RELIGIÓN Persona encargada de cantar el evangelio en las iglesias.
3. s. m. y f. RELIGIÓN Persona que profesa el protestantismo.
4. Méx. OFICIOS Y PROFESIONES Memorialista, el que por oficio escribe cartas u otros papeles que necesitan quienes no saben hacerlo.

evangelista

 
com. liturg. Persona que canta el Evangelio en las iglesias.

evangelista

(eβanxe'lista)
sustantivo masculino
religión autor de uno de los cuatro evangelios cristianos El apóstol san Juan es uno de los cuatro evangelistas.
Traducciones

evangelista

evangelist

evangelista

Evangelist

evangelista

évangéliste

evangelista

evangelist

evangelista

المبشر

evangelista

Evangelist

evangelista

Evangelist

Evangelista

ADJ San Juan EvangelistaSt John the Evangelist

evangelista

SMFevangelist
Ejemplos ?
Y concluyendo su discurso: «Estos, dice, irán a los tormentos eternos, y los justos a la vida eterna.» Pero el evangelista San Juan claramente refiere que dijo que en la universal resurrección de los muertos había de ser el juicio...
8 Y otro día, partidos Pablo y los que con él estábamos, vinimos á Cesarea: y entrando en casa de Felipe el evangelista, él cual era uno de los siete, posamos con él.
Don Ireneo Evangelista de Souza, hoy barón de Maguá, estableció una línea de vaporcitos brasileros, y los moyobambinos tuvieron en la plaza del Pará un espléndido mercado para la venta de sombreros.
Estando en este devoto pensamiento, se le apareció la Virgen María con San Juan Evangelista y San Francisco, vestidos de nobilísimas vestiduras de gloria bienaventurada; pero San Francisco aparecía vestido de una veste más hermosa que San Juan.
Y, mientras nos entregábamos a estas reflexiones, sobrevinieron dos santos personajes, Parmenio y Virino, y nos informaron de que tu santidad había descubierto un volumen hebreo, redactado por el bienaventurado evangelista Mateo, y en el que se referían el nacimiento de la Virgen Madre y la niñez del Salvador.
-Güeno -dijo éste con voz más firme tras un breve silencio-, lo cierto es que a mi compadre al ver aquello se le ablandaron las entrañas y encomenzó a decir que aquello era un contra Dios y que yo estaba pidiendo a voces un grillete, y, camará, nunca lo hubiera dicho; al oírlo mi María se revolvió contra él como una fiera diciéndole que yo era más güeno que San Juan Evangelista...
¡Quién diba a pensar! ¡Si es que en este mundo le tiran er pego a San Juan Evangelista! -Pero ¿quieres acabar de reventar de una vez y que yo sepa qué es lo que pasa?
Todo un señor juez de aquel circuito, oriundo de Palmares, se permitió decir en cierta ocasión que el San Juan Evangelista de su cabecera tenía carita de muchacha boba, y tal fué la inquina que le cogieron, tales las acusaciones que le urdieron, que hubo de perder la tierra y el destino por escapar el pellejo del acero aleve.
Al siguiente partimos y llegamos a Cesarea; entramos en casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los Siete, y nos hospedamos en su casa.
Convithier XIII: “Charitas cunia crédit.” “Por mi parte nunca encontré en la santa Biblia que vaya contra ello.” “Leed el prontuario de Historia Natural de Plinio.” “En Mateo XVII se dice que la transfiguración del Señor.” “San Juan el evangelista (apoc.
Y esta efusión del Espíritu es de abundancia tanta que el mismo Cristo, su donante, la asemejó a un río abundantísimo, como lo afirma San Juan: «Del seno de quien creyere en Mí, como dice la Escritura, brotarán fuentes de agua viva»; testimonio que glosó el mismo evangelista, diciendo: «Dijo esto del Espíritu Santo, que los que en El creyesen habían de recibir»(31) .
Añade, pues, aquel célebre platónico que el alma racional (si acaso debemos llamarla mejor intelectual, de cuyo género entiende que son las almas de los inmortales y bienaventurados, de las que no duda afirmar ha bitan en los asientos o tronos del cielo) no tiene sobre sí otra naturaleza superior sino la de Dios, que creó el mundo, y por quien fue asimismo creada, y que no les viene de otra parte a los soberanos espíritus la vida bienaventurada sino de donde nos viene a nosotros, conformándose en este punto con la doctrina evangélica, donde dice el Señor por boca del evangelista san Juan...