europeo

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Búsquedas relacionadas con europeos: Europa

europeo, a

1. adj. De Europa.
2. adj./ s. Se dice de la persona natural de Europa.

europeo, -a

 
adj.-s. De Europa.

europeo, -pea

(ewɾo'peo, -pea)
abreviación
1. relativo a Europa pasaporte europeo
2. relativa a la organización política y económica del continente comunidad europea

europeo, -pea


sustantivo masculino-femenino
persona de origen europeo Los europeos hablan muchas lenguas.
Traducciones

europeo

European

europeo

européen

europeo

europeo

europeo

Evropan, evropský

europeo

europæer, europæisk

europeo

eurooppalainen

europeo

Europljanin, europski

europeo

ヨーロッパの, ヨーロッパ人

europeo

유럽 사람, 유럽의

europeo

europeu

europeo

europé, europeisk

europeo

เกี่ยวกับยุโรป, ชาวยุโรป

europeo

người châu Âu, thuộc châu Âu

europeo

歐洲

europeo

אירופה

europeo

/a ADJ & SM/FEuropean
Ejemplos ?
Los europeos de los últimos siglos estábamos alistados bajo la bandera del progreso, que quiere decir multiplicidad y apresuramiento.
Ahora bien: los europeos necesitamos, si no queremos petrificarnos, confrontar nuestras actitudes esenciales con las de otras porciones planetarias.
¿Cuál será, pues, mi sorpresa, cuando veo los innumerables que he cometido como cabeza de la insurrección? ¡Ah, América, querida patria mia! ¡Ah, americanos mis compatriotas, europeos mis progenitores! compadeceos, compadeceos de mí.
ANIFIESTO Nuestro gran Dios y Señor de cielos y tierra, que dió á su mismo Hijo por salvarnos, y no omite medio alguno para nuestra salvación y felicidad eterna, por los caminos mas incógnitos á la penetración humana, se ha dignado abrir los ojos del mayor de los pecadores, que soy yo, por medio del prudente y sabio confesor que le destinó su providencia, y por los auxilios y reflexiones que le ha permitido en sus calabozos y prisiones, para confesar á la faz del mundo, que preocupado mi entendimiento del error, obscureciendo hasta el grado de no conocerlo, llegó á creer justa la insurreccion que ha ocacionado en el reino tan grandes desgracias, desórdenes y perjuicios al Estado, á nuestros hermanos los europeos...
Así se explica que, en tanto que en Europa los intereses económicos y las perjuicios raciales, también europeos, determinan sus formas de gobierno, desde la antigüedad clásica hasta la fecha.
Si los liberales ilustrados se preocuparon sobre todo de hasta qué punto las nuevas repúblicas debían adoptar los modelos institucionales norteamericano o europeos, lo cual inauguró toda una era de disputas constitucionales (el llamado “fetichismo constitucional”), a partir de 1830 la cuestión empezó a plantearse desde una óptica distinta: el problema sería ahora sí la cultura y pensamiento, las soluciones y criterios de Europa y Estados Unidos, funcionaban o no en el ámbito americano, en qué sentido eran útiles o inútiles en las tareas de la organización nacional.
En efecto, por lo que ya se ha comentado con anterioridad, en los períodos de la Conquista y Colonia, con muy pocas excepciones llegó a México lo mejor de la cultura española, además de que la Corona Española prohibió el intercambio de ideas y productos de los demás pueblos europeos.
Si no viene una reforma voluntaria antes de 1819, la revolución se hubiera producido, de acuerdo a esa tendencia de organizar gobiernos constitucionales que existían en otros países europeos.
Porque como se lo expresa en carta del 10 de mayo de 1846, “ESTA CONTIENDA EN MI OPINION, ES DE TANTA TRASCENDENCIA COMO LA DE NUESTRA EMANCIPACION DE LA ESPAÑA”; se trata de la “defensa de los sagrados derechos de nuestra Patria” - dice en carta a Tomás Guido del 20 de octubre de 1845, y prosigue en actitud demostrativa de su permanente sentido americanista: “derechos que los demás Estados Americanos se arrepentirán de no haber defendido o por lo menos protextando contra toda intervención de los Estados Europeos”.
La legislación interna de los países europeos varía considerablemente, pudiendo tomarse como los dos puntos extremos: la primera ley francesa de 1893, en la que la convención planteó el principio que hoy triunfa y en la que, á pesar de su concisión y sencillez, el legislador fué hasta los últimos límites del derecho; y la ley de Noruega de 1893, cuya prolijidad y difusa previsión abarca la mayor parte de los casos que la experiencia de un siglo había ofrecido á la meditación y al estudio.
Por otra parte, las fuentes documentales y arqueológicas, casi siempre se encuentran incomprendidas, deformadas, transcodificadas o falseadas (inconsciente o conscientemente) por los cronistas europeos, e incluso mestizos americanos, quienes sólo reacomodaron su semántica a nuestros lenguajes, sin adentrarse, por dogmatismos obvios en ellos, a las significaciones de nuestras antiguas organizaciones socioculturales y nos han dado versiones absurdas.
Admiraban el acervo científico y cultural europeos, sus conquistas técnicas y el rápido desarrollo de la economía de Estados Unidos –aunque rechazaron las prácticas esclavistas y el temprano expansionismo de los vecinos del Norte-, pero insistían en que sólo conociendo los elementos constitutivos de cada país, su situación particular –geografía, población, idiosincrasia, necesidades-, era posible crear los instrumentos, inclusive teóricos –Alberdi hablaba de la urgencia de una filosofía americana-, para impulsar el progreso social.