europeo

(redireccionado de europeas)

europeo, a

1. adj. De Europa.
2. adj./ s. Se dice de la persona natural de Europa.

europeo, -a

 
adj.-s. De Europa.

europeo, -pea

(ewɾo'peo, -pea)
abreviación
1. relativo a Europa pasaporte europeo
2. relativa a la organización política y económica del continente comunidad europea

europeo, -pea


sustantivo masculino-femenino
persona de origen europeo Los europeos hablan muchas lenguas.
Traducciones

europeo

European

europeo

européen

europeo

europeo

europeo

Evropan, evropský

europeo

europæer, europæisk

europeo

eurooppalainen

europeo

Europljanin, europski

europeo

ヨーロッパの, ヨーロッパ人

europeo

유럽 사람, 유럽의

europeo

europeu

europeo

europé, europeisk

europeo

เกี่ยวกับยุโรป, ชาวยุโรป

europeo

người châu Âu, thuộc châu Âu

europeo

歐洲

europeo

אירופה

europeo

/a ADJ & SM/FEuropean
Ejemplos ?
El germen de socialismo, que, á los ojos de los delegados alemanes a la conferencia de París, contiene la cláusula que en la mayor parte de las legislaciones europeas limita la duración del privilegio del autor sobre su obra, podrá ser la ley del porvenir: entretanto, mientras no nos sea posible reemplazar la noción de la propiedad por otra idea fundamental que sirva de base á un nuevo organismo social, debemos hacer respetar el principio en todas sus consecuencias.
Consideraciones finales: El pensamiento progresista latinoamericano combinó, a lo largo del siglo XIX, las aspiraciones democráticas y los principios liberales de manera diversa, de acuerdo con los cambios en la coyuntura histórica, las especificidades nacionales y las formas originales que adoptó la recepción de las influencias filosóficas europeas.
Tardará más o menos en venir; pero el más humilde de vosotros tiene derecho a levantarse delante de esos hombres que quieren perpetuar la Restauración y que asumen su responsabilidad, y decirles: «No me habéis dado maestros, ni libros, ni ideales, ni holgura económica, ni amplitud saludable humana; soy vuestro acreedor, yo os exijo que me deis cuenta de todo lo que en mí hubiera sido posible de seriedad, de nobleza, de unidad nacional, de vida armoniosa, y no se ha realizado, quedando sepulto en mí antes de nacer; que ha fracasado porque no me disteis lo que tiene derecho a recibir todo ser que nace en latitudes europeas».
Nuestro país integrado fundamentalmente por corrientes migratorias europeas, a finales del siglo XIX, y en la primera mitad del siglo XX, y luego por corrientes migratorias de nuestra propia región sudamericana, en la segunda mitad del siglo y en lo que va, nos constituye en una nación absolutamente cosmopolita y respetuosa de los derechos de todos los habitantes de nuestro país.
Por Real Decreto 473/1988, de 30 de marzo, se dictaron las disposiciones de aplicación de la Directiva del Consejo de las Comunidades Europeas 76/767/CEE, sobre aparatos a Presión.
Todos se convertirían en enemigos sin que la Europa hiciera nada por sostenernos, porque no merece el Nuevo Mundo los gastos de una Santa Alianza; a lo menos, tenemos motivo para juzgar así, por la indiferencia con que se nos ha visto emprender y luchar por la emancipación de la mitad del mundo, que bien pronto será la fuente más productiva de las prosperidades europeas.
Crisol de sangres indígenas Uruguay, pues – es preciso no olvidar el dato – antes de ser un gran crisol de sangres europeas, ya lo había sido de sangres indígenas.
Tal vez el chisme se originó en las aristocráticas y desocupadas mujeres europeas de la antigüedad que nada tenían por hacer, mientras sus hombres cazaban o guerreaban; ellas pasaban el tiempo haciendo las cortes de amor y chisme.
Sólo acertaron a decir que la sabiduría astronómico, matemática, botánica, medicinal, zoológica, social, educativa, eran artes de magia, brujerías y hechizos, puesto que las creencias europeas de entonces, debido a su ignorancia popular, así lo veían.
Agregaré solamente una observación: la de que, si un habitante de cualquier remota comarca, procurase formarse una idea de las costumbres europeas sobre el estado de las conciencias entre nosotros, sobre la perfección de nuestras artes, sobre la decencia de nuestros espectáculos, sobre la cortesía de nuestros modales, sobre la afabilidad de nuestros discursos, sobre nuestras perpetuas demostraciones de benevolencia y sobre ese concurso tumultuoso de hombres de toda edad y estado, que parecen afanados, desde el romper del alba hasta que el sol declina, a obligarse recíprocamente, ese extranjero, digo, descubriría exactamente en nuestras costumbres lo contrario de lo que ellas son.
Tal es, a grandes rasgos, el asunto de la extensa epopeya satírica que durante siglos ha tenido entusiastas lectores; pero como es fácil comprender, la causa de su éxito descansa en cualidades externas, en los episodios sorprendentes y llamativos por su comicidad de tal fuerza, en aquellos motivos que hicieron usual en muchas lenguas europeas el adjetivo “pantagruélico”.
Pero los hechos anteriores están ya consumados, y la situación que por sus errores políticos y diplomáticos se han creado las democracias europeas es irremediable.