eufrasia

eufrasia

(Del gr. eufrasia, alegría < eufraino, alegrar < fren, mente.)
s. f. BOTÁNICA Planta herbácea de tallo erguido y ramoso, con flores pequeñas blancas, con rayas púrpuras y una mancha amarilla.
NOTA: Nombre científico: (Euphrasia officinalis.)
Traducciones

eufrasia

eufrasia

eufrasia

f (bot) eyebright
Ejemplos ?
en Cajarc (Lot), el 17 de junio de 1760. Profesó el 22 de octubre de 1786. Con respecto a la hermana Eufrasia de la Inmaculada Concepción los reportes varían. La srta.
Era común en las mujeres de la nobleza tener el rostro limpio por lo que se lavaban la cara con vino tinto y leche de burra, también solían preparar infusiones de agua de hinojo y Eufrasia.
Las obras Batava Tempe (1621), cuyo título hace alusión a un conocido lugar de recreo de la literatura clásica, trasladado aquí al país holandés, t Costelick Mal (Las costosas locuras), 1622 y Eufrasia Ooghentroost (Consolación de los ojos), 1647, revelan esa mezcla de sátira y conmovedor lirismo.
Segundo matrimonio con Ana (†1111), con la que tuvo cuatro hijos: Rostislav Vsévolodovich (1070–1093), ahogado durante la retirada de la batalla del río Stuhna contra los polovtsianos. Eufrasia de Kiev (1071 – 1109), esposa de Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico.
La diseñadora del logo fue ni más ni menos que Eufrasia Pascual Reyes, mujer de uno de los hermanos de Tomás y socio capitalista.
El alboroto, en un fracaso como éste, fue tal, que es imposible contarle; porque las criadas, unas acudieron a las ventanas dando voces y llamando gente, y otras a doña Eufrasia, que se había desmayado, de suerte que ninguna reparó en Zaida, que como siempre había tenido cautivas cristianas no sabía ni hablaba muy mal nuestra lengua.
Tanto, que don Manuel, o fuese que en aquella ocasión me tenía alguna voluntad, o porque picado de mis desdenes quería llevar adelante sus traiciones, se descubrió a su hermana, y le contó lo que conmigo le había pasado y pasaba, de que doña Eufrasia, admirada y pesarosa, después de haberle afeado facción tan grosera y mal hecha, tomó por su cuenta quitarme el enojo.
Pues fue así, que pasando sobre tarde al cuarto de doña Eufrasia a vestirme con ella de disfraz para una máscara que teníamos prevenida, y ella y sus criadas y otras amigas ocupadas adentro en prevenir lo necesario, su traidor hermano, que debía de estar aguardando esta ocasión, me detuvo a la puerta de su aposento, que, como he dicho, era a la entrada de los de su madre, dándome la bienvenida, como hacía en toda cortesía otras veces; yo, descuidada, o, por mejor, incierta de que pasaría a más atrevimientos, si bien ya habían llegado a tenerme asida por una mano, y viéndome divertida, tiró de mí, y sin poder ser parte a hacerme fuerte, me entró dentro, cerrando la puerta con llave.
Pues, de no andar tan apurado, hubiera podido ver en la puerta de su rancho, a doña Eufrasia, su mujer, conversando con el oficial, quién había ido allá, no se sabe si en busca de datos para completar el parte, o de la mejor prenda de don Antonio.
Alabaron doña Eufrasia y su hermano más la presteza de hacerle que el soneto, si bien don Manuel, tibiamente; ya parecía que andaba su voluntad achacosa, y la mía temerosa de algún mal suceso en los míos, y a mis solas daban mis ojos muestra de mis temores, quejábame de mi mal pagado amor, dando al Cielo quejas de mi desdicha.
Halló a su madre muerta, y a doña Eufrasia viuda, que habiéndose casado con el primo que esperaba de las Indias, dejándola recién parida de un hijo, había muerto en la guerra de un carabinazo.
Fuimos bien recibidos de doña Eufrasia, con la admiración y gusto que se puede imaginar. Tres días descansamos, contando los unos a los otros los sucesos pasados, maravillada doña Eufrasia de ver la S y clavo en mi rostro, que por Zaida no le había quitado, a quien consolé con decirle eran fingidos, que era fuerza tenerlos hasta cierta ocasión.