etrusco


También se encuentra en: Sinónimos.

etrusco, a

1. adj./ s. HISTORIA De Etruria, antigua región de Italia que corresponde a la actual Toscana. tirreno
2. s. HISTORIA Persona que formaba parte del pueblo instalado en esta región.
3. s. m. LINGÜÍSTICA Lengua que hablaban los habitantes de esta región.

etrusco, -ca

 
adj.-s. De Etruria.
m. ling. Lengua hablada por el antiguo pueblo etrusco de Etruria (actual Toscana), en Italia.
pl. hist. Pueblo de la Antigüedad que habitó en la Etruria. Su apogeo se extiende desde el s. VIII hasta el s. V a C, durante el reinado de la dinastía Tarquinia.
Sinónimos

etrusco

, etrusca
adjetivo y sustantivo
(persona) tirreno, tusco.

etrusco:

tuscotirreno,
Traducciones

etrusco

etrusco

etrusco

エトルリア

etrusco

/a
A. ADJ & SM/FEtruscan
B. SM (Ling) → Etruscan
Ejemplos ?
En acadio D As-tar-tú (también Astártu). En etrusco Uni-Astre (según las tablillas de Pyrgi). Astar: diosa de Abisinia (actual Etiopía).
Tú irás a adornar el vestíbulo del hotel en París, enorme vaso etrusco que ostentas en tus bajorelieves hermosa procesión de sátiros y de ninfas...
En un florero etrusco, un ramo de claveles desparramaba su a pimentada fragancia, y los cubiertos plateados brillaban sobre el lino y en la loza; las sombras se enroscaban como rulos en la vítrea convexidad de las copas, o se extendía en franjas triangulares sobre los platos.
¿Qué Sevres ni qué porcelana chinesca puede compararse a este maravilloso vaso, que no vacilo en calificar de etrusco a juzgar por las pinturas y las fajas verdes, amarillas y azules que lo decoran?
220 “Tú también expón tus azares, de mis compañeros el más grato, y los del jefe y la multitud que contigo se confió al ponto.” Que Éolo, él le cuenta, reinaba en el profundo etrusco, Éolo, el Hipótada, reteniendo en su cárcel a los vientos, los cuales, encerrados en una piel de vacuno, memorable regalo, 225 los tomó el jefe duliquio, y que con soplo favorable marchó durante nueve luces, y contempló la tierra a la que se dirigían; que la siguiente tras la novena, cuando se movió esa aurora, de envidia sus aliados, y del deseo de botín, vencidos fueron: creyéndolo oro, arrancaron sus ataduras a los vientos; 230 que con ellos marcha atrás, a través de las ondas recién recorridas el barco, y a los puertos volvía a dirigirse del eolio tirano.
Vimos el rojo Tíber, rebatidas con fragor sus ondas en el litoral etrusco, lanzarse a destruir el monumento del rey Numa con el templo de Vesta; y orgulloso de ser el vengador de su desolada esposa IIía, desbordarse por la siniestra ribera sin la aprobación de Jove.
Si urbano fueras, o sabino, o tiburtino, o un gordo umbro o un obeso etrusco o un lanuvino moreno y dentado o un transpadano –para los míos también tocar–, o quienquiera que puramente se lavase los dientes, aun así, que los hicieras brillar tú todo el tiempo, por doquier, yo no querría: pues, que una risa inepta, cosa más inepta ninguna hay.
XXVIII ARQUITAS Y EL MARINERO EL MARINERO.– Tú que mediste, Arquitas, los términos de la tierra y el mar con sus incontables arenas, yaces próximo al litoral etrusco por no haber quien echase sobre tu cadáver un puñado de polvo.
Flacas son las fuerzas con que puedo auxiliarte en esta guerra, en que se empeña la gloria de aquel gran nombre: por un lado me cerca el río etrusco; por otro me estrecha el Rútulo, cuyas armas resuenan en derredor de mis murallas; pero me dispongo a unir a tus reales grandes pueblos, reinos opulentos; los prósperos hados te han traído a estos sitios, donde una inesperada fortuna te depara el término de tus males.
La ciudad que no pudieron abatir los marsos, sus vecinos, ni el ejército etrusco del amenazador Pórsena, ni la emulación arrogante de Capua, ni los bríos de Espártaco, ni el infiel piamontés amigo de revueltas, ni la rubia juventud de la belicosa Germania, ni Aníbal, tan aborrecido de nuestras madres, la perdemos nosotros, raza impía y manchada de crímenes, y las fieras salvajes vendrán un día a ocupar nuevamente su suelo.
Adecuadamente a esta circunstancia, soñé que mi mujer me dada a beber en un cacharro de forma poco corriente, que reconocí era un vaso cinerario etrusco, traído por mí de un viaje a Italia y que recientemente había regalado.
Sabes, tú que en particular estás más cerca de ellos, de la grandeza del Estado Etrusco, que nos cerca a ambos y de su inmensa fuerza por tierra y aún más por mar.