estupendo

(redireccionado de estupendas)
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estupendo, a

(Del lat. stupendus, part. de stupere.)
1. adj. Que produce admiración por tener cualidades positivas en alto grado un coche es un regalo estupendo; tu hijo es un chico estupendo. fenomenal, maravilloso
2. coloquial Que tiene un gran atractivo físico tu hermana está estupenda.

estupendo, -da

 
adj. Admirable, muy bueno, asombroso.

estupendo, -da

(estu'pendo, -da)
abreviación
malo que resalta por sus características extraordinarias noche estupenda
Sinónimos

estupendo

, estupenda
adjetivo

estupendo:

de primerafenómeno, guay,
Traducciones

estupendo

famos, toll

estupendo

ADJmarvellous, marvelous (EEUU), great
¡estupendo!that's great!, splendid!
-no te preocupes, yo lo hago -¡estupendo!"don't worry, I'll do it" - "great!"
tiene un coche estupendohe's got a great o fantastic car
es estupendo tocando la trompetahe's great on the trumpet
Ejemplos ?
Señaló a las ranuras de la mesa. En la penúltima se alineaba una hilera de estupendas perlas, enormes, redondas, de dulce reflejo, lácteo y opalino.
-Supongo -dije por último, dirigiéndome a mi Tomasito- que usted no querrá abarcar honra y provecho; esas estupendas rarezas que por acá nos vienen contando los viajeros de los Walter Scott, los Casimir Delavigne, los Lamartine, los Scribe y los Víctor Hugo, de los cuales el que menos, tiene, amén de su correspondiente gloria, su palacio donde se da la vida de un príncipe, son cosas de por allá y extravagancias que sólo suceden en Francia y en Inglaterra; verdad es que no tenemos tampoco hombres de aquel temple, pero si los hubiera sucedería probablemente lo mismo.
Estrechado, sin embargo, por las interrogaciones de su señor y por los ruegos de Constanza, que parecía la más curiosa e interesada en que el pastos refiriese sus estupendas aventuras...
Vamos a imitar a los galenses del Chubut, que por su propia iniciativa, sin ayuda oficial, ni decretos del gobierno ni un centavo de gasto, se han hecho magníficos caminos y obras estupendas de irrigación.
Ni Calancha ni su continuador el padre Torres hablan en la Crónica Agustina de esta procesión, y eso que refieren cosas todavía mas estupendas.
Allí se arreglaba la suerte del país a qué quieres boca, y se hacían y deshacían reputaciones, y se inventaban y echaban a rodar bolas estupendas.
En la cual sentencia les precedieron aquellos de quienes nuestro predecesor Pío IX ya escribía: «Esos enemigos de la revelación divina, prodigando estupendas alabanzas al progeso humano, quieren, con temeraria y sacrílega osadía, introducirlo en la religión católica, como si la religión fuese obra de los hombres y no de Dios, o algún invento filosófico que con trazas humanas pueda perfeccionarse»(14).
En torno de su petaca, siempre repleta de picadura de La Habana, agrupábase la chavalería del barrio, ansiosa de liar pitillos y escuchar las estupendas historias con credulidad asombrosa.
Porque el mismo espíritu que tuvieron los profetas cuando anunciaron tan estupendas maravillas, lo tuvieron los setenta cuando las interpretaron; el cual, ciertamente, con la autoridad divina, pudo decir otra cosa, como si el profeta hubiera dicho lo uno y lo otro, porque lo uno y lo otro lo decía el mismo espíritu; y esto mismo pudo decirlo de otro modo para que se manifestase a los que lo entendiesen bien, cuando no las mismas palabras, a lo menos el mismo sentido; y pudo dejarse, y añadir alguna particularidad, para manifestar también con esto que en aquella traducción no hubo sujeción ni servidumbre a las palabras, sino una potestad divina que llenaba y gobernaba el espíritu del intérprete.
Después con grave estilo ensalza al cielo la santa religión de allá abajada, y canta su alto origen, sus eternos fundamentos, el celo inextinguible, la fe, las maravillas estupendas, los tormentos, las cárceles y muertes de sus propagadores, y con tono victorioso concluye y enmudece al sacrílego error y sus fautores.
Por elogio de los hombres, he gozado noches tan estupendas, que la sangre, en una muchedumbre de alegrías, me atropellaba el corazón, y yo creía, sobre las espaldas de mi pueblo de alegrías, cruzar los caminos de la tierra, semejante a un símbolo de juventud.
Que los sudarios y lienzos que se quitaban de sus cuerpos servían para sanar los enfermos, y que innumerables dolientes oprimidos con varias enfermedades, poniéndose en orden por los caminos por donde habían de pasar, para que les tocase la sombra cuando pasasen, al momento cobraban salud, y otras muchas señales estupendas que hacían en nombre de Cristo.