estridente


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estridente

(Del lat. stridens, part. de stridere, chillar.)
adj. Se aplica al ruido o al color que resultan desagradables o molestos pintó la sala de un verde estridente. chillón, estrepitoso

estridente

 
adj. Díc. del sonido agudo, desapacible y chirriante.
Díc. del color, sensación, gusto, etc., en que hay exageración, contraste violento, impresión fuerte, etc.
Que está por encima de lo normal.
poét.Que causa o mete ruido y estruendo.
fon. Rasgo fonológico de ciertas consonantes en cuyo espectro acústico se observa la presencia de un ruido de intensidad particularmente elevada y un reparto irregular de la intensidad.

estridente

(estɾi'ðente)
abreviación
1. sonido que es agudo y chirriante un grito estridente
2. que es llamativo por producir un contraste violento un color estridente
3. que produce ruido y alboroto máquinas estridentes
Sinónimos

estridente

adjetivo
chirriante, rechinante, agudo, agrio, áspero, destemplado, ruidoso.
Agrio, áspero, destemplado y ruidoso se utilizan en el sentido figurado que posee estridente en ejemplos como: los conceptos estridentes de un orador o de un artículo periodístico.
Traducciones

estridente

strident

estridente

raucous, strident

estridente

stridente, stridulo

estridente

pronikavý

estridente

ADJ
1. [ruido] → strident, raucous
2. [color] → loud
Ejemplos ?
Luego puso a Minina en el suelo y dio unas cuantas palmadas y patadas acompañadas de gritos que produjeron su efecto, pues la gatita escapó; y como la sartén rebotara por encima de los ladrillos con ruido estridente, la gatita se asustó y echó a correr hacia la calle.
Bandadas de aves cruzaban, allá lejos, el sereno azul, y un gallo de plumas tornasoladas desde lo alto de un montículo de arena lanzaba una alerta estridente cada vez que la sombra de un pájaro deslizábase junto a él.
VI.- Es la hora de los pueblos indios, de la sociedad civil y del Congreso de la Unión. Hermanos y hermanas: Habló ya la guerra su estridente ruido de muerte y destrucción.
Pepeta retorcíase con epilépticas convulsiones entre los brazos de varios vecinos; avanzaba sus uñas de fiera enfurecida, y no sabiendo llegar hasta el Menut, le escupía a la cara siempre los mismos insultos con voz estridente, desgarradora, que despertaba a todo el barrio: -¡Lladre!
Y aunque hubiese ya germinado lo quemarías con placer, ¿verdad? —A fe mía, eso me temo —dijo Curval, mientras hacía no sé qué a Adelaida que la hizo proferir un grito estridente.
Era un estruendo como el de cien batallas y otros tantos huracanes; un fragor inusitado, indescriptible; no parecía sino que sobre el techo de mi tumba se desmoronaban los siglos a docenas y que entre los escombros se retorcían, jadeantes y aterrados, como si sobrevivir al cataclismo procurasen, las páginas de la historia patria, los gloriosos hechos, las grandes miserias, la religión, el fanatismo, la luz, la oscuridad, las artes, la literatura, el derecho, la conquista, el valor, la fuerza, la hidalguía, la fe de los mártires..., todo en confuso montón y estridente vocerío.
Algo estridente, como si acabara de rasgarse la vieja decoración del fondo; un silbido rabioso, feroz, desesperado, que pareció hacer oscilar las luces de la sala.
Nos hemos encontrado ricos en bienes, pero en desigual de espíritu, llegando con magnífica precisión a la luna, pero caer en la discordia estridente en la tierra.
Cuando al otro día los dependientes de la iglesia lo encontraron al pie del altar, tenía aún la ajorca de oro entre sus manos, y al verlos aproximarse exclamó con una estridente carcajada:- -¡Suya, suya!
Una sonora y estridente carcajada vino a sacarle al fin de su estupor, la corza blanca había aprovechado aquellos cortos instantes para acabarse de desenredar y huir ligera como un relámpago, riéndose de la burla hecha al montero.
Corre, corre en su busca; llega al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervioso agita sus miembros, un temblor que va creciendo, que va creciendo, y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión, y prorrumpe, al fin, en una carcajada, en una carcajada sonora, estridente, horrible.
Todos los libros del armario, que, cuando no estaban de servicio, se pasaban el día y la noche dormitando, oyeron la estridente trompeta.