estoque


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estoque

(Del fr. ant. estoc, punto de espada < estoquier, dar estocadas < neerlandés stoken, clavar.)
1. s. m. Espada de hoja muy estrecha, con la que sólo se puede herir con la punta.
2. Arma blanca que se lleva oculta en un bastón.
3. TAUROMAQUIA Espada para matar al toro.

estoque

 
m. Espada angosta, con la cual solo se puede herir de punta.
Espada angosta, de forma cuadrangular y aguzada por la punta, que suele llevarse metida en un bastón.
Sinónimos

estoque

sustantivo masculino
espada, hurgón (irón.).

estoque:

verduguilloverdugo,
Traducciones

estoque

estoque

estoque

spada, stocco

estoque

rapière

estoque

rapier

estoque

Rapier

estoque

레이피어

estoque

SM
1. (= arma) → rapier, sword
estar hecho un estoqueto be as thin as a rake o (EEUU) rail
Ejemplos ?
Bueno, pues allá se va para el castillo a contar la historia, y allí fue llevado a presencia de Sir John, sentado en la silla de su padre, de luto riguroso, con brazalete y corbata negras y un pequeño estoque de paseo junto a él, en vez del viejo sable que, con la hoja, la empuñadura y la funda, pesaba un quintal.
Y a pie combate y resiste dando tajos y mandobles, y a su vigor y destreza debió no morir entonces. El del Vasto en gran peligro se ve entre diez borgoñones, y tiene que abrirse paso con la punta del estoque.
Este valiente caudillo, cuyo esfuerzo no conoce rival en el ancho mundo, más alta empresa dispone: y ordenando que el alcance prosigan los vencedores, y que los tudescos vengan a sostenerlos veloces, junta a varios caballeros y de armas a algunos hombres, que escaramuzando andaban sin jefes y sin pendones; y poniéndose a su frente, y requiriendo el estoque, en un escuadrón lejano que el rey Francisco recoge, para tornar donde pueda dejar bien puesto su nombre, al grito de cierra España con nueva furia lanzose.
-Pues para eso, replicó su ilustrísima, no necesitas de estoque, que con rezar el Evangelio de San Juan libre estarás de mordeduras.
Cantoral le clavó con mucha limpieza y a volapié, a topacarnero o al quiebro, que de ello no estoy seguro, un par de rehiletes de fuego en el cerviguillo. Tocaron a muerte, y armado de estoque y bandola se presentó Lorenzo Pizí, vestido de morado y plata.
a ciudad de Babilonia --famosa, no por sus muros-- (fuesen de tierra cocidos o sean de tierra crudos), sino por los dos amantes, desdichados hijos suyos, que, muertos, y en un estoque, han peregrinado el mundo-- citarista dulce, hija del Archipoeta rubio, si al brazo de mi instrumento le solicitas el pulso, digno sujeto será de las orejas del vulgo: popular aplauso quiero; perdónenme sus tribunos.
Con el estoque en la mano, de cálida sangre lleno, pues soldado fue valiente, si no fue caudillo experto; deslucidas ya sus galas, deslustrados sus arreos, y abollados de los golpes el capacete y el peto, en su corcel, que de espuma, de sangre y sudor cubierto, cruza fatigado el campo obediente a espuela y freno, solo y sin séquito corre llamando a sus caballeros; denosta sus fugitivos, recoge algunos dispersos, y revuelve valeroso a escaramuzar ligero, pensando que aún algo puede con su valor y su ejemplo.
Temblando lo toma Pérez y va a partir; mas le traba el brazo con mano dura, más dura que unas tenazas, el rey; en su helado rostro ojos del infierno clava, diciendo: «Secreto y priesa, y yo soy quien te lo encarga.» Marchó Pérez, y Felipe tomando el estoque y capa, salió solo, y dirigiose de la princesa a la casa.
Sólo escudo en su izquierda halla acomodo, cubierto de una seda colorada, y ase en la diestra un libro con que todo hace nacer, leyendo, de la nada: así, aunque no asga lanza en ningún modo, ofensa hace tal vez como enristrada; o tal vez con estoque o maza hiere, aunque esté lejos y a ninguno diere.
El guarda entonces estaba de pie en medio del pórtico de la izquierda, por debajo de la Marianne dansante (3), con penacho de plumas en la cabeza, estoque en la pantorrilla, bastón en la mano, más majestuoso que un cardenal y reluciente como un copón.
Finalmente el Condecito de Terra Nova logró vencer al toro, y tras de recibir la venia de la Infanta, hundió con tanta fuerza su estoque de madera en el morrillo del animal, que la cabeza cayó a tierra, dejando ver el rostro sonriente del Vizconde de Lorena, hijo del Embajador de Francia en Madrid.
Tiró luego del estoque Y ardiendo en enojos graves Al desconocido inmóvil Dirigió razones tales: -«Tras cobarde sois traidor: »¡Malhaya tal felonía »Si os pagan por ser espía »Que escucháis cita de amor!