estilita

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estilita

(Del gr. stylistes, < stylos, columna.)
adj./ s. m. y f. RELIGIÓN Se aplica al anacoreta que vivía sobre una columna.

estilita

 
adj.-com. Anacoreta que por mayor austeridad vivía sobre una columna.
Traducciones

estilita

stilita
Ejemplos ?
La decadencia del Imperio romano, simultánea a su cristianización, presenció el éxito de formas de vida religiosa que implicaban el apartamiento del mundo (definido como enemigo del alma): los eremitas, los estilitas, los dendritas y todo tipo de cenobitas (uno de ellos, San Antonio Abad, se hizo famoso por resistir a todo tipo de "tentaciones" demoníacas, similares a las de Cristo; otra, Santa María Egipcíaca, era comparada a la Magdalena), que terminaron construyendo el monacato y sus tres votos: pobreza, castidad y obediencia.
En su origen se iban al desierto (en las afueras de las ciudades egipcias del siglo IV y V) tanto individualmente (anacoretas o eremitas, algunos más excéntricos subidos a un árbol o una columna: dendritas o estilitas) como en grupos (cenobitas).
El templo ocupaba un vericueto, como una atalaya, oculto entre grandes castaños; el campanario vetusto, de tres huecos -para sendas campanas obscuras, venerables con la pátina del óxido místico de su vejez de munís o estilitas, siempre al aire libre, sujetas a su destino- se vislumbraba entre los penachos blancos del fruto venidero y los verdores de las hojas lustrosas y gárrulas, movidas por la brisa, bayaderas encantadas en incesante baile de ritmo santo, solemne.
Debido a los abusos que se fueron cometiendo en el modo de vida de los ascetas solitarios (con extravagancias como la de los estilitas, estacionarios, dendritas, etc.) y de los grupos no organizados, se fueron organizando poco a poco hasta constituirse en monacato propiamente dicho.
La historia que cuenta Di Benedetto es la del propio Aballay, un gaucho que tras el sermón de un cura sobre los estilitas decide imponerse una penitencia para expiar la culpa por una muerte que debía.
Los estilitas -escucha decir al cura- se instalaban indefinidamente en el extremo de una columna; él, que no sabe de columnas en mitad de la llanura, decide que su pedestal serán sus caballos.