espumoso

(redireccionado de espumosos)

espumoso, a

1. adj. Que tiene o hace mucha espuma.
2. Que se convierte en espuma este jabón es muy espumoso.
3. adj./ s. m. ENOLOGÍA Se aplica al vino que forma una ligera espuma o burbujas al desprender el gas carbónico procedente de la fermentación.

espumoso, -sa

 
adj. Que tiene mucha espuma.
Que se convierte en ella, como el jabón.
Díc. de un tipo de vino. (V. vino.)

espumoso, -sa

(espu'moso, -sa)
abreviación
que tiene o hace mucha espuma o burbujas un vino espumoso
Traducciones

espumoso

игристое

espumoso

espumante

espumoso

musujące

espumoso

šumivé

espumoso

mousserende

espumoso

ADJ [cerveza] → frothy; [jabón] → foamy; [baño] → foaming; [vino] → sparkling
Ejemplos ?
Un nordeste que refrescaba por instantes picaba el mar azotándolo con violentísimas ráfagas, y fuera de la caleta arremolinábanse las olas en torbellinos espumosos.
Adiós, montañas; adiós, verdes prados; adiós, corrientes ríos espumosos: vivid sin mí con siglos prolongados, y mientras en el curso presurosos iréis al mar a dalle su tributo, corriendo por los valles pedregosos, haced que aquí se muestre triste luto por quien, viviendo alegre, os alegraba con agradable son y viso enjuto, por quien aquí sus vacas abrevaba, por quien, ramos de lauro entretejendo, aquí sus fuertes toros coronaba".
Perdió el valor, mas no las iras pierde, y en furibunda rabia el polvo muerde; alza el párpado grave, y sanguinosos ruedan sus ojos y sus dientes crujen; mira la luz, se indigna de mirarla, acusa, insulta al cielo, y de sus labios cárdenos, espumosos, votos y negra sangre y hiel brotando, en vano un vengador muere invocando.
Cual dos hogueras encendidas en los opuestos límites de una seca espesura, entre resonantes ramas de laurel, o como dos espumosos torrentes derrumbados de los altos montes y corren con estruendo por el llano, arrasando uno y otro su camino, no con menor ímpetu se precipitan Eneas y Turno en medio de la batalla: entonces más que nunca arden sus pechos en ira; de ellos se les saltan los jamás vencido corazones, y echan en la matanza el resto de su brío.
Juan sin miedo con una hacha sangrante; las tres hilanderas con sus agujas; la Pulgarcita en su mesa parlante; todos vestidos como negras brujas, avanzan con hocicos espumosos.
115 Pero, a qué yo, de la primera canción apartado, más cosas conmemore: cómo abandonando de su genitor la hija el rostro, cómo de su consanguínea el abrazo, cómo después el de su madre, la cual en su triste hija perdidamente se alegraba, a todo ello, de Teseo el dulce amor antepusiera; 120 o cómo transportada fuera en balsa a los espumosos litorales de Día, o cómo a ella, religadas sus luces por el sueño, la abandonara con desmemoriado pecho partiendo su esposo.
¡Ver los marinos riscos cavernosos por alto y bajo en varia forma abiertos, do encuentran mil embates espumosos; los peces acudir por sus inciertos caminos con agalla purpurina, de escamoso cristal todos cubiertos!
Sois como las aguas de una lagunilla, siempre encerrada entre las piedras de sus orillas inmutables, sin las mareas del Titicaca inmenso, sin el soberbio empuje del Urupamapa y del Apurímaj, que huyen espumosos y resonantes de sus lugares nativos y penetrando en los Antis montañosos van a fecundar magnánimos las extremidades del mundo.
TELL.–––Cuando se desciende de éstas, y se sigue el curso del río hacia abajo, se llega a una vasta comarca donde no hay torrentes espumosos y corren las aguas, lentas, tranquilas...
Los espumosos rápidos torrentes que, de los montes rudos y sombríos relumbrando en las ásperas vertientes, bajan al valle; los sonoros ríos que, en caprichosos giros refulgentes, por entre bosques, pueblos y plantíos, se pierden en confusa lontananza...
No te pasaré en silencio a ti, que, rompiendo entre las duras peñas, riegas con tus espumosos raudales los campos de Tibur Argeo; ni a ti, a quien sedujo Ilia, aunque descompuesta, mal vestida y delatando las señales de sus uñas en el cabello y semblante.
Llegará seguro, como deseas, al puerto del Averno: sólo llorará a uno de los suyos, perdido en los abismos del mar; una sola vida se sacrificará por el bien de muchos..." Luego que hubo sosegado con estas palabras el corazón de la diosa, unció Neptuno con arreos de oro sus fogosos caballos, púsoles espumosos frenos y les soltó las riendas.