espléndido

(redireccionado de espléndida)
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espléndido, a

(Del lat. splendidus.)
1. adj. Que destaca por ser muy bueno, bello o rico tiene un piso espléndido; espléndido vino; es una actriz espléndida. magnífico, maravilloso
2. Se aplica a la persona que da dinero o lo gasta en obsequiar a otras de manera desinteresada es bastante espléndido con los amigos. desprendido, generoso tacaño
3. De luminosidad intensa y agradable hace un día espléndido; luce un sol espléndido. esplendoroso, luminoso

espléndido, -da

 
adj. Magnífico, maravilloso, ostentoso.
Resplandeciente. Ús. más en poesía.

espléndido, -da

(es'plendiðo, -ða)
abreviación
1. austero que destaca por sus cualidades extraordinarias un espectáculo espléndido
2. tacaño que es muy bueno o generoso banquete espléndido
Sinónimos

espléndido

, espléndida
Traducciones

espléndido

úžasný, znamenitý

espléndido

storartet, superb

espléndido

erinomainen, loistava

espléndido

splendide, superbe

espléndido

izvanredan, sjajan

espléndido

すばらしい

espléndido

화려한, 훌륭한

espléndido

groots, schitterend

espléndido

glimrende, superb

espléndido

wspaniały

espléndido

storartad

espléndido

ยอดเยี่ยม, วิเศษ

espléndido

görkemli, muhteşem

espléndido

cực ấn tượng, rất hay

espléndido

輝煌

espléndido

ADJ
1. (= magnífico) → splendid, magnificent
2. (= generoso) → lavish, generous
Ejemplos ?
Pero tus ojeras se van agrandando Y tu pelo negro va siendo de plata; Tus senos resbalan escanciando aromas Y empieza a curvarse tu espléndida espalda.
La luz melancólica del atardecer daba tonos tristes al aposento; Rosalía, atenta al menor rumor, no apartaba los ojos de la puerta; la impaciencia adquiría en ella trágicas manifestaciones; comprendía que su fin se acercaba, se lo profetizaba la silenciosa hecatombe que dentro de ella tenía lugar, un algo que dentro de su ser extenuado convertíase en escombros, y al presentir que era llegado el momento de abandonar aquellos miserables andrajos corporales en que habíase convertido la espléndida flor de su hermosura...
Al fin conseguí llegar hasta la cumbre de aquella montaña y vi con gran asombro desde ahí, un inmenso valle cubierto de árboles de espléndida lozanía y un río de aguas efectivamente azulísimas y transparentes que entreverándose en ellos, iba a desembocar a un extensísimo mar sin fin.
Por bajo la falta de brillantez en este o aquel individuo está el acervo positivo de la gran modestia nacional, de la espléndida sacra anonimidad, y allí, sin ruido, lentamente, ocultamente, se viene preparando un momento fieramente justiciero.
El estudio de Blake era una pieza espaciosa que daba por un lado a la pared delantera del jardín; por el otro, sus ventanas -ante una de las cuales había instalado su mesa de escritorio- miraban a occidente, hacia la cresta de la colina. Desde allí se dominaba una vista espléndida de tejados pintorescos y místicos crepúsculos.
El educando, así, educado en un pensar y actuar neohumanístico como el que venimos proponiendo, sabrá compartir y repartir sus logros más allá de sus semejantes, simplemente por la espléndida magnificencia de dar; pues si comprendemos que amar es dar lo mejor de cada uno, sin esperar nada a cambio, quien haya sido así educado, sabrá que continuar el eslabón de la plenitud humana es contribuir a la plenitud personal de los demás, pues en última instancia, educar es amar a la humanidad que crece para dotarla de excelencias para todos.
En 1804 se trasladó el coliseo ó cancha de gallos á la calle del Mármol de Carbajal, en la parroquia de San Marcelo, edi- ficio que conocimos en pie hasta 1868, en que fué demolido pasando á ser propiedad de un particular (jue, sobre el terreno donde corriera la sangre de innumerables víctimas de la na- vaja, construyó una espléndida casa.
La revolución es el torrente que desborda sobre la aridez de las campiñas muertas, para extender sobre ellas el limo de la vida que transforma los eriales de la paz forzada, donde sólo habitan reptiles, en campos fértiles, acondicionados para la espléndida floración de las especies superiores.
Por otra parte, la crueldad y persecución inexorable que ejercitó Atahualpa contra los Cañaris, castigando su traición al haber servido a los Incas para la conquista de los Puruháes y a Benalcázar, para la de Quito, obligó a un doloroso éxodo a grandes masas de Cañaris a diseminarse por todas los lugares de la Hoya de Zaruma y otros, en busca de refugio y protección a sus vidas, irrupcionando las cordilleras de Dumarí, Chilla y las Nororientales de la Hoya, al mismo tiempo que lo hacían par las costas de Machala, huyendo de la venganza del Inca, que lapida, ahorca y degüella a millares de Cañaris, a la vez que, incendia templos, pueblos y arrasa la ciudad de Tomebamba, otrora espléndida y soberbia...
Primero venían los 30 cañones Krupp con todas sus cureñas y servidores de las piezas, después dos regimientos de infantería y, finalmente tres regimientos de espléndida caballería.
Además, no ignoraba que, si acudía ante ellos con su descomunal presencia, probablemente se espantaría su pueblo elegido y, ante su fantástico vestuario y cuerpo colosal, huirían de él a esconderse en alguna de las siete cuevas que se miraban a lo lejos de aquella espléndida región.
Dijérase que aquella diosa honrada de la clase media había estudiado su modo de vestirse, de peinarse, de mirar, de moverse, de conllevar, en fin, los tesoros de su espléndida juventud en tal forma y manera, que no se la creyese pagada de sí misma, ni presuntuosa, ni incitante, sino muy diferente de las deidades por casar que hacen feria de sus hechizos y van por esas calles de Dios diciendo a todo el mundo: Esta casa se vende...