espiritualista

espiritualista

1. adj. FILOSOFÍA Del espiritualismo.
2. adj./ s. m. y f. FILOSOFÍA Que profesa el espiritualismo. materialista

espiritualista

 
adj. Relativo al espiritualismo.
adj.-com. Partidario del espiritualismo.
Traducciones

espiritualista

A. ADJspiritualistic
B. SMFspiritualist
Ejemplos ?
Y adviértase que era tal la dinamia espiritualista de este pueblo, estacionario si se quiere en cierto modo, pero depositario de un arca santa de espíritu y unción, que ni aun la poligamia allí establecida pudo impedir el progreso de la mujer ni mucho menos envilecerla.
No son los espíritus positivistas a lo Littré, escépticos a lo Gourmont, materialistas a lo Haeckel, dilettanti a lo Renán los únicos que se apartan del catolicismo; son los espíritus religiosos. Hemos presenciado una reacción espiritualista dentro de la misma ciencia; Büchner es ahora una antigualla.
Habiendo fracasado todos los zorros políticos, necesitamos un supremo congreso formado por gentes de la vanguardia Espiritualista, Teosofistas, Rosacrucistas, etc., para formar acuerdos conducentes a un trabajo fecundo por la salvación del mundo.
Los economistas explicarán por qué.) Es la cuarta, y quizás la más poderosa, que nuestro siglo, como más civilizado que los anteriores, es también más espiritualista.
Su obra de porvenir finca en la muerte, que al fin es el único camino de la inmortalidad. H.- ¿Sois espiritualista? Q.-En efecto; ¿y vos?
Por consiguiente, el egoísmo personal y grosero de Jehová, la dominación no menos brutal y grosera de los romanos y la ideal especulación metafísica de los griegos, materializada por el contacto del Oriente, tales fueron los tres elementos históricos que constituyeron a religión espiritualista de los cristianos.
En efecto, el espiritualismo es el término opuesto al materialismo, y todo el que cree tiene en sí mismo algo más que materia, es espiritualista; pero no se sigue de aquí que crea en la existencia de los espíritus o en sus comunicaciones con el mundo visible.
Duquesas vejanconas de tantísimas campanillas y retumbantes nombres, cuyo origen remonta a la Roma de los Antoninos, paseáronse al brazo de generales, expresidentes de nuestras repúblicas, que ostentaban uniformes más de oro que de paño; hubo miembro del Jockey Club que le hiciera la corte a una chicuela recién llegada, que tenía todavía en los ojos el recuerdo del cielo del trópico y en los oídos el rumor de la brisa entre los cafetales, y hasta se divirtió el grupo donde lucían la calva de Manouvrier, el filósofo espiritualista...
El mismo espiritualista puede perfectamente aceptar el alma en una u otra de las dos primeras acepciones, sin prejuicio del ser inmaterial, al que dará entonces otro nombre cualquiera.
El LIBRO DE LOS ESPÍRITUS contiene, como especialidad, la doctrina espiritista, y como generalidad, se asocia a la doctrina espiritualista, ofreciendo una de sus fases.
A pesar de su exclusivismo nacional, envidioso y feroz, no pudo resistir a la larga los encantos de esa divinidad ideal e impersonal de los griegos. Se casó con ella, y de ese matrimonio nació el dios espiritualista -no espiritual- de los cristianos.
Dejaron a los dioses fuera de sus especulaciones y se asociaron directamente a la idea divina, una, invisible, omnipotente, eterna y absolutamente espiritualista, pero no personal.