espiritismo

espiritismo

s. m. OCULTISMO Doctrina que se basa en la existencia y manifestaciones de los espíritus y en que éstos pueden entrar en contacto con los vivos.

espiritismo

 
m. Creencia según la cual los espíritus pueden entrar en comunicación con los vivos en determinadas circunstancias, esp. gracias a la acción de los médiums y de otras prácticas.
Traducciones

espiritismo

spiritualism

espiritismo

spiritismo

espiritismo

Spiritismus

espiritismo

espiritismo

espiritismo

Spirytyzm

espiritismo

Spiritismus

espiritismo

SMspiritualism
Ejemplos ?
Ya no sólo se interesaban en estos asuntos mis sentimientos, mi corazón: los argumentos científicos tan sólidos que empleaba Blavatsky hicieron que tomara parte mi cabeza. El espiritismo había sido en mí, como en casi todos sus adeptos, cuestión de impresionalismo.
Y clavados los ojos en el rincón sudeste del cuarto, sin sonreír, con una expresión casi dolorosa en el semblante sucio, con barba de tres días, Barsut monologaba lentamente, contaba sus terrores de hombre de veintisiete años, la preocupación que le había dejado en el entendimiento el guiño de un pez tuerto, y relacionando el pez tuerto con la mirada fisgona de una anciana alcahueta que quería que se casara con su hija que se dedicaba al espiritismo, derivaba la conversación hacia cada absurdo que de pronto, Erdosain, olvidándose de su rencor, se preguntaba si el otro no estaría loco.
Precisamente lo poético de su organización la hace creer en todo lo maravilloso y sobrenatural, como el espiritismo o las mesitas parlantes.
Los adeptos del espiritismo serían los espíritas o los espiritistas, si se quiere. El LIBRO DE LOS ESPÍRITUS contiene, como especialidad, la doctrina espiritista, y como generalidad, se asocia a la doctrina espiritualista, ofreciendo una de sus fases.
Es así como muchos espíritus distinguidos y esclarecidos de nuestros días creen en el magnetismo animal, en el espiritismo, en las mesas móviles -y ¿por qué ir tan lejos?-: creen en el cristianismo, en el idealismo, en Dios.
¡Neomisticismo de Tolstoi, teosofismo occidental de las duquesas chifladas, magia blanca del magnífico poeta cabelludo, de quien París se ríe, budismo de los elegantes que usan monóculo y tiran florete; culto a lo divino, de los filósofos que de struyeron la ciencia, culto del yo, inventado por los literatos aburridos de la literatura; espiritismo que crees en las mesas que bailan y en los espíritus que dan golpecitos, grotescas religiones del fin del siglo XIX, asquerosas parodias, plagios de los antiguos cultos, dejad que un hijo del siglo, al agonizar éste, os envuelva en una sola carcajada de desprecio y os escupa a la cara!
Yo, y conmigo millares de iniciados en el ocultismo, no negamos la realidad y posibilidad de todos los fenómenos que pregona el espiritismo, y en mi primera conferencia veréis mis opiniones a este respecto; la diferencia que existe entre los espiritas y los ocultistas, es que los primeros se valen de medios o instrumentos para ponerse en contacto con el plano astral (de los espíritus) y nosotros somos todos médium pero no pasivos, inconscientes ni manejados por guías, sino activos, conscientes, que en vez de tratar de atraer los seres (salvo casos especiales) nos trasladamos conscientemente donde están ellos.
-¡Pura superstición! ¡El espiritismo es la ciencia de las ciencias y la religión de las religiones! ..............................
Este vivía en una pensión de la calle Uruguay, cierto departamento oscuro y sucio ocupado por un fantástico mundo de gente de toda calaña. La patrona de tal antro se dedicaba al espiritismo, tenía una hija bizca y en cuanto a los pagos era inexorable.
Y sería interminable nuestro escrito si fuéramos a relatar los infinitos milagros practicados o que se atribuyen al venerable Bethancourt, del que se cuenta que tenía largas pláticas con las ánimas benditas, y que una de éstas, para poner término a la curiosidad del belethmita por saber lo que pasa en el otro barrio, se amostazó hasta el punto de decirlo: «Amiguito, amiguito, en el otro mundo se hila muy delgadito». Tengo para mí que en nuestro siglo de espiritismo y de espiritistas habría sido Bethancourt un excelente medium.
–Por lo de anarquista y esperantista... –Todo es uno, señor, todo es uno. Anarquismo, esperantismo, espiritismo, vegetarianismo, foneticismo... ¡todo es uno!
En vez de las palabras ESPIRITUALISTA y ESPIRITUALISMO, empleamos, para designar esta última creencia, la de espiritista y espiritismo, cuya forma recuerda el origen y su significado radical, teniendo por lo mismo la ventaja de ser perfectamente inteligibles, y reservamos la palabra espiritualismo a la acepción que le es propia.