Ejemplos ?
El que nos diga no quiero será porque encuentre que las uvas no están maduras; pero no por miedo á las desazones del mando ni á la cosecha de espinas.
Tampoco yo maldije su fiereza. Espinas más agudas que de tunas hallamos en la vida con frecuencia que lastiman, no el rostro sino el alma, y la herida que causan es eterna.
Y a pesar de mis lágrimas, reía comentando la bárbara ocurrencia: cuando al alma no llegan las espinas la risa borra del dolor la mueca.
Porque sólo en mi rostro hiciste blanco perdón hallaste, tuna de mi huerta; mas si en vez de mi rostro, tus espinas hirieran un dedito de la nena, de la querida nena que conmigo jugaba y que hacia ti me condujera...
No gran lo que llevaron, lo que quemaron en seguida: solamente resina, solamente resina superfina, con anís silvestre, quemaron ante los dioses. Entonces Pluvioso habló; sólo su Sabiduría existió cuando dio consejo a Los de las Espinas.
Bajo rostros de engendrados se disimulaban cuando íbase a verlos y a sacrificar ante sus rostros. Entonces comenzó la caza a los hijos de los pájaros, a los hijos de los venados, caza que recibían Los de las Espinas.
Así hacían ante los símbolos, quemando resina, quemando anís silvestre, espinas de maguey. Sus símbolos estaban cada uno sobre la montaña en donde habían sido colocados.
En realidad no era entonces al borde de la piedra adonde venía cada uno de los engendrados. Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se regocijaban de aquella sangre de ellos cuando llegaba aquel signo de sus acciones.
A veces, sin embargo, el ronquido monótono del horno no los animaba bastante, y recurrían entonces al gramófono, que tenía los mismos discos desde que Subercasaux se casó y que los chicos habían aporreado con toda clase de púas, clavos, tacuaras y espinas que ellos mismos aguzaban.
Entonces se les puso sobre las hormigas, pero su sueño fue agradable. De allí se les llevó y se les puso sobre espinas. Ahora bien.
Los que se opongan a ellos, rompiendo las lazos de solidaridad que la naturaleza estableció entre los miembros de la especie, laboran en contra de sí mismos; hiriendo a los otros se hace imposible el bienestar, que no puede ser duradero ni cierto, en medio de una sociedad que duerme sobre espinas...
resplandecían entre los peñascos, en las selvas, pero su Sabiduría habló cuando Los de las Espinas, Los del Sacrificio, llegaron ante Pluvioso.