espasmo


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espasmo

(Del gr. spasmos, convulsión.)
s. m. MEDICINA Contracción involuntaria de las fibras musculares.

espasmo

 
m. Pasmo.
med. Contracción involuntaria y persistente de los músculos.

espasmo

(es'pasmo)
sustantivo masculino
medicina contracción brusca e involuntaria de los músculos sufrir un espasmo
Sinónimos

espasmo

sustantivo masculino

espasmo:

contracciónsacudida, convulsión,
Traducciones

espasmo

العضلا, تَشَنُّج

espasmo

espasme

espasmo

Spasmus, Krampf

espasmo

spasm, spasme

espasmo

spasmo

espasmo

شنجه

espasmo

spasme

espasmo

spasmo, espasmo, crampo, spasimo, spasma

espasmo

espasmo

espasmo

křeč

espasmo

spasme

espasmo

kouristus

espasmo

grč

espasmo

痙攣

espasmo

경련

espasmo

kramp

espasmo

krampe

espasmo

skurcz

espasmo

спазм

espasmo

kramp

espasmo

การชักกระตุกของกล้ามเนื้อ

espasmo

kramp

espasmo

sự co thắt

espasmo

痉挛

espasmo

痙攣

espasmo

SMspasm

espasmo

m. spasm, twitch, involuntary muscular contraction.

espasmo

m spasm
Ejemplos ?
¿Por qué no disociamos en gloria, al estilo de las moléculas que estallan, por qué no arder en la altura semejantes a los astros en conflagración, por qué, ya que hay que hundirnos en la noche, no desaparecen los mejores de los nuestros en un espasmo ardiente y puro?
Basta el momento delirante, la chispa lanzada por la hoguera siniestra que arde en la oscuridad de las pasiones, el espasmo sombrío de un segundo.
Llega el momento del espasmo, y como consecuencia natural, si el cuello de la matriz no está obstruido por un pesario cervical o cualquier otro conocido, o bien por una esponjita, borla de seda absorbente, como preservativo, o condón en el pene o éste no se retira antes de la eyaculación, la esperma regará todo el organismo genital y seguramente el espermatozoide podrá penetrar en el útero, ponerse en contacto con el óvulo y de ahí la fecundación o preñez de la mujer si otras diversas causas –que no son del caso enumerar ahora– no lo impiden.
Una ola de sangre subía del corazón al rostro siempre descolorido, y lo enrojecía de púrpura. Pugnaba por hablar, por gritar, y un espasmo le cerraba la garganta.
Les encanta ser dominados en tropel, apretados unos con otros; sentir en las espaldas, al mismo tiempo que los demás, el latigazo de las parrafadas finales; perderse en la adoración común; vaciar su mente de toda serenidad, de toda crítica, a la música vulgar de los tribunos; estremecerse con el espasmo ajeno, impuesto por la carne próxima; abandonarse el pánico que aplaude.
¡Me ahogo! exclamó ella levantándose de un salto. Pero, por un esfuerzo de voluntad, aquel espasmo desapareció; y después. ¡No es nada!
se cayeron de los cielos que me iluminaban la tristeza para consumirse de mis abandonos cuando descubrí el vacío de mis universos sin dioses imaginados en mis fantasías de angustia desprotegida, donde no hubo amor para mis entregas, porque en tanta búsqueda de nacer canciones se perdió la nota de mis sinfonías y el afán camino de mis pasos huecos se detuvo inerte para desnudarme entre la hojarasca y dejar mi cuerpo a las algarabías de los sentimientos ultrahumedecidos al espasmo místico del retorno mítico a los paraísos de mi ser hundido en la noche oscura de la nada.
Tan silencio es el silencio de la nada que ni un nombre aún existe. Sólo oscura tibieza entre las aguas donde flota mi espíritu nacido de dos cuerpos reducidos a su espasmo antiguo.
Para qué tornar diluvios las lloviznas cotidianas si en la vida pasajera cada océano se contenta con sus aguas. Para qué fraguar hogueras con las flamas consumidas, si en las horas del espasmo nadie piensa en sus cenizas.
El hombre había obligado a la placa fotográfica a estremecerse y a conservar la huella de un instante; había obligado a la materia bruta a tener memoria. Pero esa memoria no era más que un espasmo, un resplandor en la noche.
Con frases en que parecía sollozar un ronco espasmo de aneurisma, el hombre continuó, inflexible, bajo esa lógica fatal del delirio lúcido: –Mande aquí a todos, disponga de todo.
De improviso me invadió un espasmo tal, que las fuerzas me abandonaron y volví a caer en el candente páramo que interminable se iba extendiendo a mis pies.