espantoso

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espantoso, a

1. adj. Que causa espanto o asombro no vayas a verla, es una película espantosa. horrible, horroroso
2. Que es muy grande aquella taladradora hacía un ruido espantoso. desmesurado, monstruoso
3. Que es muy feo llevaba una ropa espantosa. horrible, monstruoso

espantoso, -sa

 
adj. Que causa espanto.
Maravilloso, asombroso, pasmoso.

espantoso, -sa

(espan'toso, -sa)
abreviación
1. agradable que provoca admiración o temor un accidente espantoso
2. que es muy grande una herida espantosa
3. atrayente que es muy feo o desagradable uno sombrero espantoso
Traducciones

espantoso

hrozný, ohyzdný, příšerný

espantoso

hæslig, rædselsfuld, skrækkelig

espantoso

kammottava, kauhea

espantoso

grozan, strašan, užasan

espantoso

ぞっとする, ひどい, 恐ろしい

espantoso

몹시 나쁜, 몹시 싫은, 몹시 추한

espantoso

afschuwelijk

espantoso

fæl, skrekkelig

espantoso

ohydny, straszny

espantoso

anskrämlig, förskräcklig, fruktansvärd

espantoso

แย่มาก, น่าสะพรึงกลัว, อัปลักษณ์

espantoso

berbat, itici, korkunç

espantoso

gớm ghiếc, kinh khủng, tồi tệ

espantoso

ADJ
1. (= aterrador) → frightening
2. (para exagerar) hizo un frío espantosoit was absolutely freezing
llevaba un traje espantososhe was wearing an awful o a hideous o a frightful o ghastly hat
había un ruido espantosothere was a terrible o dreadful noise
Ejemplos ?
-exclamó Laura-. Dolores espantosos, acompañados de horribles convulsiones, han precedido su agonía; y helo ahí que está expirando.
El sábado siguiente arreciaron los temblores y, fueron más a menudo, y tales que: se cayeron algunas casas y, como a las cinco de la tarde comenzó a obscurecer el cielo hacia la banda de la costa de la mar, y de unos cerros, llamados Socavaya, salían y se oían terribles y espantosos truenos y relámpagos, que duraron hasta la oración.
infectas, trepidando, chirriando hasta el vértigo … El negro armatroste no tiene punto de reposo, jadea como cosa viviente, y parece espiar el menor descuido del esclavo de carne para morderle un dedo, para mascarle una mano, para arrancarle un brazo o la vida … A través de una claraboya penetran los rayos de una luz de calabozo, lívidos, desabridos, espantosos, que hasta la luz se niega a sonreír en aquel pozo de la tristeza, de la angustia, de la fatiga, del sacrificio de las vidas laboriosas en beneficio de las existencias holgazanas.
Hasta que el Patas dijo: "¡Ya no más!". Estaba tan sumamente medroso, daba unos bramidos tan espantosos, que toitica la gente del Infierno acudió a ver.
Sin duda, iba a tener que bajar del púlpito con el sermón a medio acabar. El descrédito y la caída iban a ser espantosos. Y era lo peor que el sermón quedaba interrumpido en el momento de mayor interés y más lastimoso: cuando el predicador acababa de ponderar los infortunios que Dios había enviado sobre nuestra nación, o para probarla o para castigar sus muchos pecados, por medio de sequías, epidemias, guerras y malos gobiernos.
Ayante ya no resistió, porque estaba abrumado por los tiros: temiendo morir, dejó la cubierta, retrocedió hasta un banco de remeros que tenía siete pies, púsose a vigilar, y con la pica apartaba del navío a cuantos llevaban el voraz fuego, en tanto que exhortaba a los dánaos con espantosos gritos: —¡Amigos, héroes dánaos, ministros de Ares!
Si no llegan a salvarme mis ligeros pies, hubiera tenido que sufrir horrores entre espantosos montones de cadáveres, o quedar inválido, aunque vivo, a causa de las heridas que me hiciera el bronce.
Con terribles juramentos, me amenazaba continuamente, y sobrevino, precisamente, una circunstancia, que estimuló todavía mas su detestable malicia a imaginar procedimientos más espantosos aún.
— Cuando la luna se ocultó nuevamente entre las nubes, se vio bajar del oscurecido cielo una inmensa cantidad de ojos muy rojos. Sus aleteos iban acompañados de espantosos chirridos y al estar cercanos a mí, descubrí que eran espeluznantes murciélagos.
El indio la escuchaba silencioso, y sin percibirlo Lucía, iba encendiendo una llama en el apasionado corazón del cacique, llama que fue causa de tan espantosos infortunios tanto para los tiernos y amorosos esposos, como también para toda la colonia.
Revolcándose en su estera, daba espantosos alaridos, llamaba a la española con los nombres más cariñosos que había aprendido de Lucía, más después, volviendo de su delirio, la rechazaba, la llenaba de imprecaciones en su lengua indiana, y saliendo despavorido, vagaba como un loco por las selvas.
El demonio, que es envidioso y que todo lo añasca, se ingenió de suerte que hizo que el tal clérigo, a fuerza de meditar y de cavilar en las cosas divinas, viniese a caer en uno de los más espantosos errores que pueden afligir a la pobre y limitada inteligencia humana y que pueden dar al traste con los merecimientos y excelencias de un buen cristiano.