espanto


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espanto

1. s. m. Impresión desagradable causada por un hecho catastrófico, sangriento o cruel la catástrofe del accidente aéreo fue un espanto. horror, sobresalto
2. Miedo muy intenso siente espanto por las tormentas. horror, terror
3. coloquial Disgusto o molestia muy grande.
4. Méx. Fantasma, espíritu de una persona.
5. de espanto loc. adj. Se usa para rechazar algo que no gusta o que es muy grande hacía un calor de espanto.
6. estar curado de espantos coloquial No impresionarse por cierta cosa por estar ya acostumbrado a ella no se sorprende porque está curada de espantos.
7. ser una cosa un espanto coloquial Ser una cosa desmedida el calor que hace hoy es de espanto.

espanto

 
m. Miedo súbito y fuerte.
Asombro, consternación.
Amenaza con que se infunde miedo.

espanto

(es'panto)
sustantivo masculino
1. impresión repentina de asombro o miedo temblar de espanto
2. persona o cosa con que se infunde miedo la visión de un espanto
3. persona o cosa fea o desagradable en gran medida Ese sofá es un espanto.
4. espectro de un muerto Se nos apareció un espanto.
que produce miedo o asombro Hay una tormenta de espanto.
carecer de miedos por tener muchas experiencias negativas Pobre madre, está curada de espantos con los disgustos que le da su hijo.
Sinónimos

espanto

sustantivo masculino
3 horror*.
Traducciones

espanto

Schreck

espanto

anxiété

espanto

ужас

espanto

Horror

espanto

horror

espanto

رعب

espanto

horror

espanto

ужас

espanto

恐怖

espanto

恐怖

espanto

אימה

espanto

ホラー

espanto

공포

espanto

SM
1. (= susto) → fright
V tb curado A3
2. (= amenaza) → threat, menace
3. (LAm) (= fantasma) → ghost
4. (para exagerar) ¡qué espanto!how awful!
hace un frío de espantoit's terribly cold
es un coche de espantoit's a fabulous o tremendous car

espanto

m. fright, excessive fear.
Ejemplos ?
¡Ni mi Angustias toleraría que yo dispusiese de su noble y valeroso corazón! -dijo doña Teresa con tal dignidad, que el Capitán se quedó yerto de espanto.
Importante su Sabiduría, importantes sus peregrinaciones, sus victorias en el frío, en el espanto de su ser, en el espíritu de las tribus.
Un espantoso cambio se había operado en los hombres, y la primera sensación de dolor fue la terrible señal para las lamentaciones y el espanto.
A los gritos del consternado huésped, seguidos de lastimeros ayes de la criada, despertó Angustias... Medio se vistió, llena de espanto, y corrió hacia la habitación de su madre...
Cayé había recibido 120 pesos en efectivo y 35 en gasto, y Podeley 130 y 75, respectivamente. Ambos se miraron con expresión que pudiera haber sido de espanto si un mensú no estuviera perfectamente curado de ese malestar.
-preguntó, a la vez que cogía una de las desfallecidas manos a la enferma, que seguía mirándole con el espanto en los ojos, y al ver que nada le respondía, continuó con voz dulce y acariciadora-: Me he enterado por mi hermana de que estás algo malucha, y ahora, al pasar por la esquina, pues voy a casa de Bastián, que tiene a la menor de sus mozas con un calenturón que la está achicharrando, pues me dije yo: «Ya que estamos tan cerca, vamos en un vuelo a ver a Rosalía, y a llevarle este escapulario de la Santísima Virgen de Lourdes, para que durante tres meses la rece tres Avemarías en acción de gracias por haberle devuelto la salud».
Como si tuviera hormigas... La corrección —concluyó. Y de pronto la respiración se le cortó en seco, de espanto. —¡Debe ser la miel!...
Y aquel enmascarado era yo, pues reconocí mi gesto en la mano que levantaba la cogulla y, boquiabierto de espanto, lanzaba un enorme grito, pues no había nada bajo la máscara de tela plateada, nada bajo el óvalo de la capucha, sólo el hueco de tela redondeada sobre el vacío: estaba muerto y yo...
Llueve, como granizo, espeso manto de flechas desde el alto del baluarte. Meten los gritos en el cielo espanto, que dan la nuestra y la contraria parte.
Tan grande fue mi espanto que sin darme cuenta corrí y corrí; miraba violentamente hacia atrás y veía como la gigantesca alimaña me venía persiguiendo; su hocico abierto dejaba ver unos brillantes y filosos colmillos dispuestos a devorarme y su lengua parecía una enorme boa que se movía golosa.
No tengo miedo de nada. No tengo espanto. De pronto, aquellas espantosas visiones desaparecieron y todo quedó tan oscuro como antes, o más.
¡Fuerte soy, fuerte soy! Repetía con voz trémula para no sucumbir de espanto. Sin embargo, proseguí explorando aquel tétrico castillo y encontré un larguísimo pasadizo que parecía no tener fin.