esfinge

(redireccionado de esfinges)

esfinge

(Del lat. sphinx < gr. sphinx.)
1. s. f. MITOLOGÍA Ser fantástico mitad mujer y mitad león.
2. Persona de apariencia impasible como una esfinge escuchó la tremenda bronca del jefe.
3. ZOOLOGÍA Denominación que se da a diversos lepidópteros de la familia de los esfíngidos.
4. ser o parecer una esfinge Adoptar una actitud reservada o misteriosa.

esfinge

 
f. mit. Animal fabuloso, con cabeza, cuello y pecho de mujer y cuerpo y pies de león.
Ser, o parecer, una esfinge.fig.Adoptar una actitud enigmática y reservada.
zool. Cualquiera de los lepidópteros de la familia esfíngidos.

esfinge

(es'finxe)
sustantivo femenino
1. animal fantástico con cabeza y pecho de mujer y cuerpo y pies de león la esfinge de Tebas
2. persona que no demuestra lo que piensa o siente a los demás No te hagas la esfinge conmigo.
Traducciones

esfinge

sphinx

esfinge

sfinge

esfinge

Sphinx

esfinge

sphinx

esfinge

أبو الهول

esfinge

Sfinks

esfinge

Сфинкс

esfinge

Sphinx

esfinge

スフィンクス

esfinge

스핑크스

esfinge

Sfinx

esfinge

SF
1. (= figura) → sphinx
ser como una esfingeto be expressionless, have a face like a poker
2. (Entomología) → hawk moth
Ejemplos ?
Y el caracol, asustado, Se va perdiendo en la selva. Las dos ranas mendigas Como esfinges se quedan. Una de ellas pregunta: ¿Crees tú en la vida eterna?
-¡Fiiirmés! -gritó Holmes con bronca voz, y los seis perdidos se alinearon enhiestos y horribles como seis esfinges de quincallería.
El novel penitente comulga el jueves; llora ante el monumento, ante el monumento vela, puro, henchido de gracia, como un ángel de Jacob. Los padres nada han manifestado a todo esto: guardan silencio como dos esfinges.
Acordábase de otros descensos semejantes sobre legendarias ciudades asiáticas, con obeliscos, hileras de esfinges y avenidas de palmeras, y sentía el mismo furor de justicia, el ansia de barrer y extirpar a la empedernida raza que ni aprende, ni se enmienda, ni se humilla, ni llora...
Recorrieron los fugitivos parte de la inmensa feria, incansables, y mientras el anciano miraba uno a uno todos los puestos, con ojos de investigación utilitaria, buscando algo en que emplear la moneda del niño, la madre, menos práctica tal vez, soñadora, y afectada de inmensa ternura, buscaba algún objeto que sirviera para recreo de la criatura, una frivolidad, un juguete en fin, que juguetes han existido en todo tiempo, y en el antiguo Egipto enredaban los niños con pirámides de piezas constructivas, con esfinges y obeliscos monísimos, y caimanes, áspides de mentirijillas, serpientes, ánades y demonios coronados.
Baste decir que ni en seis horas largas se podía ver lo que contenían las tiendas: figurillas de dioses muy brutos, y de hombres como pájaros, esfinges que no decían papá y mamá, momias baratas que se armaban y desarmaban; en fin...
Si el mundo como pobres os desprecia, si no veis vuestro albergue solitario con bruñidos espejos de Venecia, con flamenco tapiz y mármol patrio, bendecid al Señor: de sus tesoros vendrán al cabezal de vuestro lecho espíritus angélicos en coros, que endulzarán la hiel de vuestro pecho. Creed y confiad: esos placeres, pasajeras y vanas ilusiones, son esfinges con rostros de mujeres y garras de famélicos leones.
Unos, solitarios; otros, encadenados, de cima redonda o puntiaguda; algunos, -como si quisieran dominar a los compañeros echados en la planicie,- erguidos como centinelas, dragones o mudas esfinges encargadas de cuidar tesoros imaginarios: todos de aspecto tan árido que parecen la imagen de la Sed implacable y del Hambre sin recurso, estos dos hijos del desierto.
Pero creo que hay un arte fundado en las relaciones impalpables, etéreas, de la belleza ideal; relaciones delicadas, pero accesibles a la mirada de lince del genio competentemente preparado; creo que hay un arte que guía a la imaginación en sus más fogosos transportes; creo que sin ese arte la fantasía, en vez de encarnar en sus obras el tipo de lo bello, aborta esfinges, creaciones enigmáticas y monstruosas.
siluetizándolo en el desértico centro de sus panoramas. ¡Parajes de medusas y de esfinges! IV Al latir de un corazón doliente cansado de aguardar la aurora de otras épocas...
, — circumesfingeado Se traduce aquí literalmente esta palabra inventada por Nietzsche: umsphinxt, es decir, «rodeado de esfinges».
Porque aun a los monos, micos y esfinges, si no supiéramos que no eran hombres; sino bestias, pudieran estos historiadores, llevados de la vanagloria de su curiosidad; venderlos sin pagar alcabala de su vanidad, como si fueran alguna nación de hombres.