esfinge

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esfinge

(Del lat. sphinx < gr. sphinx.)
1. s. f. MITOLOGÍA Ser fantástico mitad mujer y mitad león.
2. Persona de apariencia impasible como una esfinge escuchó la tremenda bronca del jefe.
3. ZOOLOGÍA Denominación que se da a diversos lepidópteros de la familia de los esfíngidos.
4. ser o parecer una esfinge Adoptar una actitud reservada o misteriosa.

esfinge

 
f. mit. Animal fabuloso, con cabeza, cuello y pecho de mujer y cuerpo y pies de león.
Ser, o parecer, una esfinge.fig.Adoptar una actitud enigmática y reservada.
zool. Cualquiera de los lepidópteros de la familia esfíngidos.

esfinge

(es'finxe)
sustantivo femenino
1. animal fantástico con cabeza y pecho de mujer y cuerpo y pies de león la esfinge de Tebas
2. persona que no demuestra lo que piensa o siente a los demás No te hagas la esfinge conmigo.
Traducciones

esfinge

sphinx

esfinge

sfinge

esfinge

Sphinx

esfinge

sphinx

esfinge

أبو الهول

esfinge

Sfinks

esfinge

Сфинкс

esfinge

Sphinx

esfinge

スフィンクス

esfinge

스핑크스

esfinge

Sfinx

esfinge

SF
1. (= figura) → sphinx
ser como una esfingeto be expressionless, have a face like a poker
2. (Entomología) → hawk moth
Ejemplos ?
Ésta, amancebada con Orto, parió a la funesta Esfinge, ruina para los cadmeos, y al león de Nemea, al que Hera, célebre esposa de Zeus, crió y puso en los montes de Nemea, calamidad para los hombres.
Si frecuentemente no exterioriza su alegría ni su pena, ocultando como una esfinge el secreto de sus emociones, es que está acostumbrado al olvido en que se le ha tenido; cultiva campos que no compensan su esfuerzo; mueve telares que no lo visten; construye obras que no mejoran sus condiciones de vida; derroca dictaduras para que sus nuevos explotadores se sucedan y como para él sólo es realidad la miseria y la opresión, asume una actitud de aparente indiferencia y de justificada desconfianza.
Junto al médano que finge ya un enorme lomo equino, ya la testa de una esfinge, bajo un aire de cristal, pasa el gaucho, muge el toro, y entre fina flor de oro y entre el cardo episcopal, la calandria lanza el trino de tristezas o de amor: la calandria misteriosa, ese triste y campesino ruiseñor.
una caricia sin cuerpo que acaricie su infinito de ave. Y ante aquel duplicado de mi esfinge abofeteada nada dije. Nada dijo mi sollozo ahogado ni mi labio que temblaba llantos...
Oscurecido ennegrecido amigo T Despojados de ataduras, fugitivos, penetraron mis brazos al misterio de la esfinge y el sueño presentido por mis manos laberinto se fue revelando entre sus labios que callaron Y en el silencio de su goce mudo mi grito de sed bebió sus mares e inundados mi cuerpo con su cuerpo navegantes se ahogaron al temblor delirio del oleaje...
En abiertos panoramas los espectros fatigados de esperar promesas continuaron derruyéndome senderos, desgajando caminatas jóvenes, agrietando con sus odios las vehemencias por forjar en mis oscuras las proezas, derrumbándome las alas con presencias espirales de vocablos laberintos: La vida es vorágine de máscaras donde todos sucumben en sus hilos diluidos entre imágenes de lágrimas. ¡Nada existe! El mundo es esfinge sin respuesta y espejismos sin oasis los recuerdos. ¡Nada es bueno!
Un signo, un polvo, un pelo bastan para lo irremediable. Y del fondo del Chaco, de donde un tentáculo de humanidad se hunde en el seno de la Esfinge, vienen fórmulas fatídicas.
Y en el misterioso abrazo, sueño que remuéveme un insólito diseño donde esfinge sin ludibrios me despeño al saber la respuesta ante mi empeño y revelado en otro ser pergeño otro tiempo de amores más risueño.
Yo así la erré, forjándome quimera tras quimera: y el caso en suma no era ni enigma de la esfinge, ni embrollo de Babel: un español con su hijo vivía, al mundo extraño, hacía más de un año en el tugurio aquel.
Mirad las pupilas azules y húmedas, la boca de dibujo maravilloso, con una sonrisa enigmática de esfinge, quizá en recuerdo del amor galante, del madrigal recitando junto al tapiz de figuras pastoriles o mitológicas, o del beso a furtivas, tras la estatua de algún silvano, en la penumbra.
¡Ave Fénix del dolor! VII Mustio de soledad en su agotado cauce fluye sangrante por sus valles grises sin encontrar la respuesta a tanta esfinge...
Le habló de los ibis rojos que se sitúan en largas filas a orillas del Nilo y pescan a picotazos peces de oro; de la esfinge, que es tan vieja como el mundo, vive en el desierto y lo sabe todo; de los mercaderes que caminan lentamente junto a sus camellos, pasando las cuentas de unos rosarios de ámbar en sus manos; del rey de las montañas de la Luna, que es negro como el ébano y que adora un gran bloque de cristal; de la gran serpiente verde que duerme en una palmera y a la cual están encargados de alimentar con pastelitos de miel veinte sacerdotes; y de los pigmeos que navegan por un gran lago sobre anchas hojas aplastadas y están siempre en guerra con las mariposas.