escurialense

escurialense

1. adj. Del monasterio de El Escorial, en la comunidad autónoma de Madrid la pinacoteca escurialense.
2. De El Escorial o de San Lorenzo de El Escorial, municipios de esta comunidad autónoma.
3. s. m. y f. Persona natural de estos municipios.
Traducciones

escurialense

ADJof/from El Escorial
Ejemplos ?
introd. y pról.) "Lapidario": (según el manuscrito escurialense H.I. 15), Madrid, Gredos (Biblioteca Románica Hispánica, IV: Textos, 14), 1981.
"La Institución Universitaria: Unidad y Fundamento". Anuario Jurídico y Económico Escurialense nº XXVI, vol. II, San Lorenzo de El Escorial, 1993.
Pese a tener sólo dos cuerpos, alcanza hasta las bóvedas. La manera grande escurialense se imponía. Pero pese a ello hay un recrudecimiento de la labor ornamental.
Para su iluminación posee cuatro vanos mediante ventanas con arcos. Su campanario está rematado por un cupulín y cuatro pináculos de influencia escurialense.
De la escuela madrileña, se conserva un lienzo de San Miguel, en el que se aprecia el influjo de los decoradores escurialense por el manierismo del color y el escorzo de la figura del arcángel.
l convento Agustino de Extramuros, está situado en Madrigal de las Altas Torres en la provincia de Ávila, (Castilla y León, España). Se trata de una edificación de estilo escurialense construida en varias fases entre los siglos XIV al XVI.
Al exterior presenta fachadas sobrias articuladas con pilastras. La iglesia fue terminada en 1862 y se caracteriza por su estilo escurialense; con pocas concesiones a la decoración.
Posiblemente, la primitiva estructura fue aprovechada para emprender obras de consolidación y remodelación, que permitieran el citado uso vinculado al monasterio escurialense.
Entre las obras que ya no se hallaban en la Escurialense se encontraban el Cancionero de Baena —comprado por el Gobierno de Francia en una subasta—, el Códice borbónico —también adquirido por los franceses— y dos evangeliarios griegos que actualmente se encuentran en el British Museum y en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York.
Su labor también estuvo encaminada a reparar los daños producidos por el viejo incendio, aunque su mayor aportación fue la incorporación de la librería del padre Claret, formada por 5000 ejemplares. En el año 1885, a través de una Real Orden, se confió la Escurialense a los Agustinos.
En este momento el volumen de la biblioteca es tal que se requiere la colaboración de Benito Arias Montano, quien necesitó alrededor de diez meses para catalogar las obras, ordenando según el idioma de las mismas. A comienzos de la década de los 80 del, la Escurialense adquirió obras de gran importancia.
En la actualidad, esas mesas sirven de expositores para las obras más importantes de la Escurialense, entre las que se hallan las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, o un Apocalipsis figurado atribuido a Juan Bapteur de Friburgo, Péronet Lamy y Juan Colombe.