Ejemplos ?
Hallándose el amor de la libertad tan profundamente esculpido en vuestros corazones, no son precisas mis palabras para fortificarlo.
Cuando el mundo político ha sabido su mérito graduar de relevante, haced que su gran nombre sea en diamante con indelebles cifras esculpido.
Muchas veces, yo también pongo pasión para criticar a algunos revolucionarios que no sienten el contenido de nuestra propia historia, que no le dan los valores reales que tienen a los hombres que en esos momentos realizaron la gran batalla de nuestra independencia, que no vibran con las gestas heroicas que nacieron de la pujanza del pueblo, a través de O'Higgins, los Carrera y Manuel Rodríguez, guerrilleros del pueblo que han esculpido el perfil nacional que desde entonces tenemos.
En el atrio, que dibujaban algunos pedruscos diseminados por el suelo, crecían zarzales y hierbas parásitas, entre las que yacían, medio ocultas, ya el destrozado capitel de una columna, ya un sillar groseramente esculpido con hojas entrelazadas, endriagos horribles o grotescas o informes figuras humanas.
Para con ella es de cera mi alma, donde podrá imprimir lo que quisiere; y para conservarlo y guardarlo no será como impreso en cera, sino como esculpido en mármoles, cuya dureza se opone a la duración de los tiempos.
Un manuscrito precioso con las oraciones santas, ornatos de miniatura, y de oro y marfil las tapas, colocado se veía sobre un atril, que formaban de un ángel mal esculpido, aunque con primor, las alas; y de brocado de oro en el suelo una almohada, mostrando, por medio hundida, de dos rodillas la marca.
Di algunos pasos, y con voces que repitió el eco milenario de aquellas ruinas, llamé al indio que me servía de guía. Con el overo ya embridado, asomó tras un ídolo gigantesco esculpido en piedra roja.
Y contemplaba su rostro y sus bellas facciones; y se sorprendía de las dimensiones de sus forzudos brazos y de su esculpido y musculoso torso; y de sus fibrudas y ágiles piernas.
Cuando ella caminaba parecía que iba flotando, pues lo diminuto de sus pies le daba tal ligereza que ningún ruido se producía en la hierba. IZTACCIHUATL se veía blanquísima y su cuerpo parecía esculpido por artesanos perfectos.
Bajo el ondulante cabello, de intensa lobreguez, la frente erguíase con serena pujanza, al par que luminosa de sensibilidad, como si se le transparentara en limpidez de alabastro el pensamiento, ya encendido con irresistible esplendor en sus ojos pardos, estriados de oro. La nariz, de rectitud casi griega, acentuaba con su línea segura la firmeza del rostro esculpido con enérgica enjutez.
Por ti halagan el oído voces ausentes o muertas; que, en un cilindro esculpido, guardas el eco dormido, y de un soplo lo despiertas.
Incorporado y sentado en la paja, llama al Pontífice, que sigue orando, pero que cree percibir en sus rodillas la sensación de que ya no reposan en los cojines de terciopelo carmesí; en sus codos, algo que los sube y aparta del esculpido reclinatorio.