esculapio

Esculapio

 
mit. Dios romano de la medicina, correspondiente al griego Asclepio. (V. Asclepio.)
Traducciones

esculapio

scolopio
Ejemplos ?
De Esculapio sienten lo mismo los griegos y latinos, aunque de Mercurio opinan muchos que no fue mortal, quien, sin embargo, dice Hermes que fue su abuelo.
Prometí al esculapio que tendría todo el cuidado posible y, en cuanto hubo vuelto la espalda, desterrando de mi corazón todos aquellos fútiles sentimientos de agradecimiento que hubieran detenido a un alma débil, apartando de mí todo arrepentimiento y toda debilidad y sin tener en consideración más que mi oro, que el dulce encanto de poseerlo, y el delicioso cosquilleo que se experimenta siempre cada vez que se proyecta una mala acción, pronóstico cierto del placer que proporcionará, sin entregarme a nada más que a todo eso, digo, vertí inmediatamente las dos tomas en un vaso de agua y presenté la bebida a mi dulce amiga, la cual, después de tragarla bien segura encontró pronto en ella la muerte que yo había tratado de procurarle.
¿Para qué habían de llamar para aliviar a los cansados a la diosa Fessonia; para rebatir los enemigos, a la diosa Pelonia; para cuidar a los enfermos, al médico Apolo o Esculapio, o a ambos juntos, cuando hubiese mucho peligro?
Así como, dice, no aprovecha que sepan los hombres el nombre y circunstancias de un médico si no saben que es médico, así, dice, no aprovecha saber que es dios Esculapio, sin saber asimismo que ayuda a recobrar la salud, y por esto ignoras lo que debes pedir.
En este género podemos incluir igualmente, sólo por sentir con humanidad y rectitud de la conducta de Numa, todo cuanto escribe Alejandro de Macedonia a su madre, que le descubrió y confió León, gran sacerdote y ministro de los divinos misterios de los egipcios, en cuyo escrito no sólo Pico y Fauno, Eneas y Rómulo, y aun Hércules, Esculapio y Baco...
- V - Pero Dios no quiso que los siete u ocho (pues la cifra no se sabe a punto fijo) alumnos de Esculapio contraviniesen la sentencia que él había dado, y Celinina fue cayendo, cayendo más a cada hora, y llegó a estar abatida, abrasada, luchando con indescriptibles congojas, como la mariposa que ha sido golpeada y tiembla sobre el suelo con las alas rotas.
Siendo tan terrible este infortunio y calamidad, que por su causa hicieron dictador a Hortensio, nombramiento que sólo se ejecutaba en los mayores apuros, quien habiendo sosegado al pueblo murió en el mismo cargo, suceso que antes no había acaecido a ningún dictador, el cual, para aquellos dioses, teniendo ya presente a Esculapio, fue culpa más grave.Después de esto surgieron por todas partes tantas y tan crueles guerras, que, por falta de soldados, recibían en la milicia a los proletarios, los cuales se llamaron así porque su único y principal encargo era multiplicar la prole y generación, no pudiendo por su pobreza servir en la guerra.
No reparo mucho en esta objeción, sea o no aquél, y otro distinto éste; con todo, a éste, como a Esculapio, de hombre le hicieron dios, según lo refiere Trimegisto, varón tan apreciado entre los suyos y nieto de Mercurio.
Apenas llegó a tiempo para explicar lo ocurrido a su mujer y recomendarle que, por lo menos, reclamase la recompensa prometida; en seguida, herido por la violencia del mal, exhaló su ultimo suspiro el virtuoso discípulo de Esculapio.
En el silencio grave del salón de consultas el esculapio la ausculta lentamente, golpea, con blandos golpecitos de las yemas de los dedos, las espaldas gráciles, aplica atento el oído sobre la piel tersa como el raso, del busto delicado, y tras del minucioso examen prescribe cáusticos que queman el seno, aplicaciones de yodo que manchan y desfiguran, drogas odiosas, un viaje al Mediodía que equivale a abandonarlo todo, arte, sociedad, placeres y para justificar las prescripciones rígidas y con su frialdad de hombre de ciencia, acostumbrado al dolor ajeno, suelta las frases brutales.
Entonces aún no se había fundado el suntuoso templo de Júpiter, pues el rey Tarquino fue el que fabricó el Capitolio. Esculapio de Epidauro vino a Roma para poder, pues era sabio médico, ejercer en aquella noble ciudad su arte con más gloria y fama; y la madre de los dioses fue conducida no sé de qué ciudad del Pesinunte, por parecer impropio que, presidiendo ya y reinando el hijo en el monte Capitolino, estuviese ella escondida en un lugar de tan poco nombre; la cual, si es cierto que es madre de todos los dioses, no sólo vino a Roma después de algunos de sus hijos, sino que también precedió o otros que habían de venir después de ella.
El saber que Hércules, Esculapio, Cástor y Pólux no son dioses, pues escriben los doctos que fueron hombres, y que murieron como hombres; y ¿qué más?, que de los que son realmente dioses no tienen las ciudades verdaderas imágenes, porque el que es verdadero Dios no tiene sexo, ni edad, ni ciertos y determinados miembros del cuerpo.