escorial


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escorial

1. s. m. METALURGIA Vertedero de las escorias o desechos de las fábricas metalúrgicas.
2. Montón de escorias.
3. AGRICULTURA, MINERÍA Terreno cultivado en el que se han explotado yacimientos mineros.

escorial

(esko'ɾjal)
sustantivo masculino
sitio donde se depositan las escorias de una industria metalúrgica el escorial de una fábrica
Sinónimos

escorial

sustantivo masculino
Traducciones

Escorial

SM el Escorial monastery and palace north of Madrid built by Philip II

escorial

SM
1. (= vertedero) → dump, slag heap, tip
2. (Geol) → bed of lava, deposit of volcanic ash
Ejemplos ?
El Monasterio de El Escorial se levanta sobre un collado. La ladera meridional de este collado desciende bajo la cobertura dé un boscaje, que es a un tiempo robledo y fresneda.
Las sesiones y abdicaciones de Bayona, las jornadas del Escorial y de Aranjuez, y las órdenes del lugarteniente Duque de Berg, a la América, debieron poner en uso de los derechos que hasta entonces habían sacrificado los americanos a la unidad e integridad de la nación española.
El patrimonio de la Corona se compondrá de los palacios de Madrid, de El Escorial, de San Ildefonso, de Aranjuez, de El Pardo y de todos los demás que hasta ahora han pertenecido a la misma Corona, con los parques, bosques, cercados y propiedades dependientes de ellos, de cualquier naturaleza que sean.
De la Historia, en que se ve y se estudia el curso, lento, sí, pero seguro, con que, atravesando los obstáculos de sus propias pasiones y de las vicisitudes de los tiempos, ha llegado el hombre, desde el grito inarticulado, desde la rústica cabaña primitiva y desde el rudo ejercicio de la caza, para arrastrar una miserable existencia, hasta crear los idiomas; hasta fijar con sabias leyes sus deberes y sus derechos; hasta dar vida al pensamiento y cuerpo a la palabra; hasta levantar el coliseo y la cúpula de San Pedro y el monasterio de El Escorial...
Estas no obstante le grangeáron tanta estimación para con aquel Soberano, protector ardiente de quantos varones sabios alcanzó su siglo, que habiendo determinado erigir en el Escorial aquella gran Biblioteca, comparable con las mayores del mundo; entre los pocos hombres insignes de quien echó mano para acopiar el tesoro literario, que había de colocarse en aquel depósito de la sabiduría humana, fue Valles uno de los nombrados: y él dice de sí, que con grande afán y solicitud logró enriquecer con inmenso número de libros selectos aquella biblioteca.
Esta bella porción que nosotros habitamos, en donde la naturaleza se presenta portentosa y rica; en donde empezando por el hombre y terminando por el más ruin gusanillo, todo es raro, todo es nuevo, todo nunca visto para el antiguo mundo: las llanuras sin horizonte como el océano; las montañas que se encumbran más allá de las nubes; los fenómenos celestes y las constelaciones de un hemisferio nuevo, nada de esto fue examinado ni estudiado por sus poseedores y señores, y lo poquísimo que hicieron, o ha sido pasto de las llamas en el incendio del Escorial, o existe inédito en el polvo de los archivos.
«España, invadida por las huestes de Napoleón, veía atónita los sucesos del Escorial, el viaje a Bayona y la prisión de Valencey, e indignada de tanta audacia, levantábase contra el usurpador.
Elegido Prior del Parral, exerció aquel ministerio con el acierto que sus luces y virtudes prometían; tanto, que concluido el trienio de su Priorato, otras muchas casas de la Orden ansiaron su dirección y gobierno; pero él, demasiado grande para escuchar á la ambición, huyó al Escorial, como un asilo donde pudiese libertarse de sus instancias.
Valentísima vencedora del duende, y caso contrario al de Felipe de Austria, que, ansiando buscar musa y ángel en la teología, se vio aprisionado por el duende de los ardores fríos en esa obra de El Escorial, donde la geometría limita con el sueño y donde el duende se pone careta de musa para eterno castigo del gran rey.
Gran número de excelentes quadros executados por este Pintor se conservan en el Escorial, en Madrid y en Salamanca, sin contar la mayor y mejor parte de ellos, que se ve en Nápoles y en Roma.
La atención de Pámanes, pues, directamente estaba fija en sus panojas, en sus ganados, en sus patatas y en su Cruz; porque sin Cruz no se concibe a Pámanes, como no se concibe a Roma sin Capitolio, a la China sin su muralla, a Rodas sin su Coloso, a España sin arrogancia, a El Escorial sin monasterio y a Cayetano sin suscriptores.
El que crea, empero, que con él pretendo realizar la novena maravilla (dado que el Escorial sea la octaba) y asombrar al mundo con un poema épico, está en un error y me honra mucho suponiéndome tan sobrado de alientos.