escopeta

escopeta

(Del ital. schioppetto < schioppo, explosión.)
1. s. f. Arma de fuego portátil, con uno o dos cañones largos, montados en una caja de madera.
2. s. m. y f. Persona que tira o caza con escopeta.
3. escopeta de aire comprimido La que dispara el proyectil por medio del aire comprimido que hay en la culata.
4. escopeta de pistón La que se ceba con pólvora fulminante encerrada en una cápsula o pistón.

escopeta

 
f. Arma de fuego portátil, con uno o dos cañones montados en una caja de madera.
escopeta de pistón La cebada con pólvora fulminante encerrada en una cápsula o pistón.
escopeta negra Cazador de oficio.

escopeta

(esko'peta)
sustantivo femenino
arma portátil de fuego con cañón largo una escopeta antigua
Traducciones

escopeta

shotgun, gun, rifle

escopeta

fusil

escopeta

puška

escopeta

haglgevær

escopeta

Schrotflinte

escopeta

haulikko

escopeta

sačmarica

escopeta

散弾銃

escopeta

산탄총

escopeta

jachtgeweer

escopeta

hagle

escopeta

śrutówka

escopeta

espingarda

escopeta

hagelbössa

escopeta

ปืนล่าสัตว์

escopeta

súng săn

escopeta

霰弹枪

escopeta

пушка

escopeta

SF
1. (= arma) → shotgun
escopeta de aire comprimidoairgun, air rifle
escopeta de cañones recortadossawn-off shotgun
escopeta de dos cañonesdouble-barrelled gun
escopeta de perdigones, escopeta de postasshotgun
escopeta de tiro dobledouble-barrelled gun
escopeta de vientoairgun, air rifle
escopeta paraleladouble-barrelled gun
escopeta recortadasawn-off shotgun
2.prick
Ejemplos ?
Vivíamos en casa del cura, un señor incapaz de reposo, que apenas terminaba su misa ensillaba el macho para visitar a los compañeros de las vecinas parroquias, o empuñaba la escopeta, y con balandrán y gorro de seda, salía a despoblar de pájaros la huerta.
Pero la situación podía tornarse muy crítica si esperaba a que el animal entrara, y encendiendo la lámpara descolgué la escopeta.
¡Hay tantos alambrados allí, y es tan, tan sucio el monte! ¡Oh, muy sucio! Por poco que no se tenga cuidado al cruzar los hilos con la escopeta en la mano... El padre sofoca un grito.
Ahora, en cada rincón sombrío del bosque ve centellos de alambre; y al pie de un poste, con la escopeta descargada al lado, ve a su...
y forzado a seguir al otro, que por lograr el tiro no quiso disparar ninguno y llevando su escopeta al pecho de don Pedro le disparó tan cerca que con la espada apenas logró desviar el punto y herir de muerte al pirata atravesándolo de una estocada.
Quien ha visto banda de palomas estar comiendo en el campo, sin miedo, lo que ajenas manos sembraron, que al furioso estrépito de disparada escopeta se azora y levanta, y, olvidada del pasto, confusa y atónita, cruza por los aires, tal se imagine que quedó la banda y corro de las bailadoras, pasmadas y temerosas, oyendo la no esperada nueva que Guiomar había traído; y, procurando cada una su disculpa y todas juntas su remedio, cuál por una y cuál por otra parte, se fueron a esconder por los desvanes y rincones de la casa, dejando solo al músico; el cual, dejando la guitarra y el canto, lleno de turbación, no sabía qué hacerse.
Y yo tuve ocasión, en aquellas circunstancias, de ver cómo para muchos hombres la mujer era algo inferior, porque decían: “Mientras yo tengo una escopeta, ¿cómo va a haber una mujer con un M-1?
Cargas de los Encomenderos.- Cargas de los Encomenderos son tener armas, que se entiende caballo y lanza, espada y daga y escopeta; pagar dotrina y diezmo y cierta parte al Corregidor; como por ejemplo al del puerto de Manta le rentan sus indios cada año 963 reales y medio, paga al dotrinero 46 pesos y 6 reales, 38 gallinas y 9 arrobas y media de pescado al Corregidor, 9 pesos de diezmos; que no tienen carga de lanzas los Encomenderos, ni hay encomienda que sea del Rey.
Una grabada escopeta la diestra mano fulmina, dando a entender su hermosura que, porque nada se exima de lo humano ni lo bruto, lleva en armas indecisas el plomo para las fieras, para los hombres la vista.
Los vecinos, armados, lo rastrearon en el monte como una fiera, hallándolo por fin trepado en un árbol, con su escopeta aún, y aullando de un modo horrible.
Todo parecía dormir a la luminosa caricia de la luna, cuando escalando ágil la cañada se destacó a espaldas del lagar la silueta garrida de Toño el de Carambuco, un zagal de no más de veinte años, fuerte, elástico, cenceño, de semblante atezado, de ojos de fiero y franco mirar, de labios gruesos y de pelo bravío; pantalón de pana, rojo ceñidor, recios zapatones de baqueta, blanca camisa, amplio pañuelo azul a guisa de corbata; al hombro, la chaqueta de paño burdo, y en la mano, la indispensable escopeta.
Al verme llegar se detuvo, erizando el lomo. Retrocedí sin volver el cuerpo para ir a buscar la escopeta, pero el animal se fue. Recorrí inútilmente el camino, sin volverlo a hallar.