escondidas

escondidas

1. loc. adv. Se usa para indicar con ocultación, sin ser visto, en la expresión a escondidas.
2. s. f. pl. Amér. Juego del escondite.

escondidas

(eskon'diðas)
sustantivo femenino plural
juego de niños en el cual uno de los participantes busca a los otros que se han escondido jugar a las escondidas
de manera secreta y sin que otros lo vean Sacaba el automóvil de su padre a escondidas.
Traducciones

escondidas

cache-cache

escondidas

hra na schovávanou

escondidas

gemmeleg

escondidas

Versteckspiel

escondidas

κρυφτό

escondidas

hide-and-seek

escondidas

piiloleikki

escondidas

igra skrivača

escondidas

nascondino

escondidas

隠れん坊

escondidas

숨바꼭질

escondidas

verstoppertje

escondidas

gjemsel

escondidas

прятки

escondidas

kurragömma

escondidas

การเล่นซ่อนหา

escondidas

saklambaç

escondidas

trò chơi trốn tìm

escondidas

捉迷藏

escondidas

SFPL
1. a escondidassecretly, by stealth
hacer algo a escondidas de algnto do sth behind sb's back
2. (LAm) → hide-and-seek
jugar a (las) escondida(s)to play hide-and-seek
Ejemplos ?
Y no hablamos del terror de la hija, porque, ya lo neutralizase la curiosidad, ya no tuviese acceso en su alma, más varonil que femenina, era el caso que la gentil doncella, desoyendo consejos y órdenes de la madre y lamentos o aullidos de la criada, ambas escondidas en los aposentos interiores, se escurría de vez en cuando a las habitaciones que daban a la calle, y hasta abría las maderas de alguna reja, para formar exacto juicio del ser y estado de la lucha.
Tras los cristales de la portezuela del coche la mujer se miraba pensativa, como si se adentrara en el panorama impreciso de su mente y a nada atendía, ni siquiera al ruido del motor del auto que la llevaba, ni a la melodía surgida del insignificante radio portátil con el cual el conductor se solazaba. Parecía que ella sondeaba en sus desnudeces escondidas, en aquellas jamás mostradas...
Hasta en aquellas cosas de las que parece que el amor ha sido sustraído, el amor mora secretamente y a escondidas, y resulta imposible que el hombre pueda vivir un momento sin él.
¡EI blancor de esos días tercamente lluviosos; las estatuas de mármol recién inauguradas; el estertor de la pechuga exangüe; el ruedo que la mar prende a su falda; la capa voladora del beduino y sus tiendas errantes, palomar del Sahara; los caminos ahogados en la arena; al fondo de los árboles, la pared de una casa; las tumbas escondidas en la noche; el cirio iluminando la mortaja; ¡yacente livor del esqueleto que el cincel del gusano cincelara; esas frases inéditas, alargadas de aes, con que los sordomudos desahogan su rabia; las gotas de azahar sobre las bodas, y en la Suprema hora de las ansias, en el instante de aflojar los brazos, aquel blanco en los ojos de la mujer cansada!
Mientras tanto HUAHUATZIN, XICONACATZIN y CUICUITZCATZIN, resguardando a su príncipe amado, lo condujeron entre peñascos y quebradas, y a las escondidas, hasta la orilla del lago donde al poco tiempo llegó una trajinera para rescatarlo.
Asustada, Doña Zorra miró hacia todos lados; olfateó por las más escondidas partes; correteó y saltó desesperada por arbustos y matorrales, pero el zorrito no aparecía.
Recién había terminado de llover y el tlacuache vanidoso se secaba la humedad y se quitaba el lodo que lo cubría, cuando de pronto vio pasar al tigre ocelote que se dirigía, como a escondidas, hacia la cumbre del monte de TLALOCTLI.
En una silla está el baúl que le mandó en pascuas la abuela, lleno de almendras y mazapanes: boca abajo está el baúl, como si lo hubieran sacudido, a ver si caía alguna almendra de un rincón, o si andaban escondidas por la cerradura algunas migajas de mazapán; ¡eso es, de seguro, que las muñecas tenían hambre!
Y, estando los dos en sus pláticas, las demás criadas, que estaban escondidas por diversas partes de la casa, una de aquí y otra de allí, volvieron a ver si era verdad que su amo había despertado; y, viendo que todo estaba sepultado en silencio, llegaron a la sala donde habían dejado a su señora, de la cual supieron el sueño de su amo; y, preguntándole por el músico y por la dueña, les dijo dónde estaban, y todas, con el mismo silencio que habían traído, se llegaron a escuchar por entre las puertas lo que entrambos trataban.
Era imposibles seguirlas en sus ágiles movimientos, imposible abarcar con una mirada los infinitos detalles del cuadro que formaban, unas corriendo, jugando y persiguiéndose con alegres risas por entre el laberinto de los árboles; otras surcando el agua como un cisne y rompiendo la corriente con el levantado seno; otras, sumergiéndose en el fondo, donde permanecían largo rato para volver a la superficie, trayendo una de esas flores extrañas que nacen escondidas en el lecho de las aguas profundas.
El día en que presentamos la escena a nuestros lectores era el último que Andrés debía pasar bajo el techo paterno: le había destinado a despedidas, y ya tuvimos el gusto de ver el resultado que le dio la de don Damián; día que, dicho sea inter nos, había costado muchas lágrimas a la pobre madre, a escondidas de su familia, pues no podía resignarse con calma a ver aquel pedazo de sus entrañas arrojado tan joven a merced de la suerte, y tan lejos de su protección.
Contaba cuentos, traía noticias, hacía los recados en la ciudad, y prestaba a las mayores, a escondidas, alguna novela que llevaba siempre en los bolsillos de su delantal, y de la cual la buena señorita devoraba largos capítulos en los descansos de su tarea.