escollera


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escollera

s. f. CONSTRUCCIÓN Obra hecha en un puerto con piedras grandes echadas al mar para formar un rompeolas o como cimiento de un muelle las olas eran tan altas que sobrepasaron la escollera.

escollera

 
f. ingen. y constr. Obra hecha de piedras arrojadas al fondo del agua para formar un dique de defensa contra el oleaje, o para resguardar el pie de otra obra de la acción de las olas o las corrientes.
Sinónimos
Traducciones

escollera

jetée

escollera

scogliera

escollera

SFbreakwater, jetty
Ejemplos ?
Si la chavalilla, en cuantito me pongo a su vera y le hablo de mis propósitos de llevármela como Dios manda a mi abrigaero suelta el trapo a reir y encomienza de chuflas y chuflas. Y na, hombre, na, que yo un día de estos me tiro por la escollera.
Ahora mismo te llevo yo allí, y si Lola te pregunta qué es lo que has estao jaciendo desde las once a las doce y media, cuando te lo pregunte jaces como si te atorrullaras, y después, como si te acordaras de pronto, le contestas que a esas horas estabas tú tomando el sol y pensando en sus jechuras en el espigón u en la escollera u donde te dio la repotente gana.
-¿De jechuras? Yo no te diré más, sino que ca vez que me la tiro a la cara, me entran la mar de ganitas de darme un chapuzón en la Escollera.
Esto habíale hecho desear en un principio que la Dolores le mandara al Espigón a espurgarse o a quitarse la caspa a la Escollera.
La barca, tras aquel a modo de salto sobre el escollo, había quedado como enclavada en una enorme hendidura; frente a ella otros remolinos delataban otros escollos, y allá, algo más distantes, divisábanse las aguas mansas de la cala, defendida por la escollera.
Pos de un mo mu sensillo: como yo sabía eso del Tomatera, pos antes de venir aquí me fui en busca suya, y me lo trompezé en ca der Cotufas y mos fuimos solitos a la Escollera, y ya en la Escollera le pedí por Dios y por su Santísima Madre que puesto que su hija de usté no le tiée voluntad y no es usté, cuando ella se case, el que tiée que oírlo espertorar por las mañanas, pos le peí que me dejara libre el campo, eso es....
-Pos lo que yo te aconsejo es que no te asomes y que te dejes ya del Molinete y del Toño y que los mandes a dambos a peinarse al Coto u a bañarse a la Escollera.
Si algo Naturaleza pudo negarte, con su próvida mano lo suplió el arte: cuando airado Lebeche la mar altera, se estrellan las corrientes en tu escollera; nave que combatieron olas bravías en tu arsenal repara sus averías, y el que en tus fondeaderos encuentra asilo sin temor de huracanes duerme tranquilo; que en cuanto mar limitan roca y arena no hay puerto más seguro que Cartagena.
EDICION 1983 - ESCALA 1: 275000 H-215 24 Punta Norte 42g03'.9 63g45'.7 Normal H-215 25 Punta Cero 42g30'.2 63g35'.8 Recta H-215 26 Banco septentrional al E caleta Valdes 42g19'.9 63g33'.1 Normal Aislada H-215 27 Banco meridional al E caleta Valdes 42g22'.3 63g35'.0 Normal Aislada H-215 25 Punta Cero 42g30'.2 63g35'.8 Recta H-215 28 Punta Cantor 42g30'.9 63g35'.7 Normal H-215 29 Punto al E punta Morro Nuevo 42g53'.1 64g06'.0 Recta H-215 30 Punta Ninfas 42g58'.8 64g17'.8 Normal H-215 31 Proximidades baliza Escollera 43g20'.5 65g03'.0 Recta H-215 32 Proximidades baliza Restinga 43g20'.8 65g35'.2 Normal H-215 33 230 punta Delfin 4.2' 43g35'.2 65g15'.7 Recta H-215 34 Isla Escondida 43g43'.4 65g16'.7 Recta H-215 35 092 faro punta Lobos 43g47'.7 1.2'.
-le preguntó el timonel. -Las olas nos jarían peazos contra la escollera -repúsole aquél, y tras breves instantes de silencio. -Lo que sa menester -dijo con expresión fría y resignada- es que uno pruebe llevar un cabo -y después, dirigiéndose a sus cornpañeros, gritó-: A ver, muchachos, un cabo.
Pero Antonio sólo miraba, al extremo de la escollera, a una mujer alta, escueta y negruzca, erguida sobre un peñasco, y cuyas faldas arremolinaba el viento.
La escollera de Maliaño, la estación del ferrocarril, el nuevo empedrado y otras reformas hechas precisamente mientras duró la condena de los pilluelos, era lo que ellos no podían comprender; mas lo que extravió sus razones hasta el extremo de llegar al espanto fue la aparición, por la Peña del Cuervo, de un monstruo silbando y arrojando nubes y fuego por la cabeza.