escolástico

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escolástico, a

(Del lat. scholasticus < gr. skolastikos.)
1. adj. FILOSOFÍA Que tiene relación con la filosofía de la escolástica.
2. s. FILOSOFÍA Filósofo o teólogo que sigue esta corriente.
3. ENSEÑANZA culto Que tiene relación con la escuela o con los estudiantes de la misma. escolar
4. Que presenta expresiones y construcciones cultas al estilo de los textos de épocas anteriores disertación escolástica; escritor escolástico.

escolástico -ca

  (del l. scholasticu)
adj. Díc. de las escuelas medievales o del escolasticismo.
Relativo al escolasticismo.
adj.-s. filos. Díc. del teólogo o filósofo que profesaba el escolasticismo.
f. Escolasticismo.

escolástico, -ca

(esko'lastiko, -ka)
abreviación
1. filosofía característica relacionado con la doctrina teológica de la escolástica Estudiaba el contexto socioeconómico del pensamiento escolástico.
2. filosofía persona que es partidaria de la teología escolástica un filósofo escolástico
3. que es muy rígido y conservador en su lenguaje o conducta Mi padre tiene una severidad escolástica.
Traducciones

escolástico

scholastic, schoolman

escolástico

scolastique

escolástico

scolastico

escolástico

Scholastic

escolástico

Skolastiska

escolástico

A. ADJscholastic
Ejemplos ?
Multiplicáronse los estudiantes, y con ellos la imperfección de los estudios; y a la manera de ciertos insectos que nacen de la podredumbre, y sólo sirven para propagarla, los escolásticos, los pragmáticos, los casuistas y malos profesores de las facultades intelectuales, envolvieron en su corrupción los principios, el aprecio, y hasta la memoria de las ciencias útiles.
LA ETERNA MODERNIDAD Cuando los escolásticos, aquellos teólogos y filósofos medievales fundadores de “scholam” (escuelas) al lado de monasterios y castillos, antecedentes de las universidades, esas instituciones producto de la llamada “edad oscura”, allá por el siglo XIII d.
Enseguida los Doctores de la Edad Media, llamados escolásticos, acometieron una obra magna, a saber: reunir diligentemente las fecundas y abundantes mieses de doctrina, refundidas en las voluminosas obras de los Santos Padres, y reunidas, colocarlas en un solo lugar para uso y comodidad de los venideros.
Pues las preclaras dotes que hacen tan temible a los enemigos de la verdad la teología escolástica, como dice el mismo Pontífice «aquella oportuna y enlazada coherencia de causas y de cosas entre sí, aquel orden y aquella disposición como la formación de los soldados en batalla, aquellas claras definiciones y distinciones, aquella firmeza de los argumentos y de las agudísimas disputas en que se distinguen la luz de las tinieblas, lo verdadero de lo falso, las mentiras de los herejes envueltas en muchas apariencias y falacias, que como si se les quitase el vestido aparecen manifiestas y desnudas» (24); estas excelsas y admirables dotes, decimos, se derivan únicamente del recto uso de aquella filosofía que los maestros escolásticos...
Son escolásticos, nublados por un doctrinarismo cerradoy no ven que el pais marcha por una senda distinta...Quieren, cuando son extremistas, la persecución de la industria y el capital, sin advertir que la destrucción de la riqueza y la paralización del progreso repercutiría inevitablemente en perjuicio de aquellos a quienes pretenden redimir.
Desprecia los placeres y, severo, a la filosofía, loco por encontrar lo verdadero, consagra noche y día. Compara religiones y sistemas de la Biblia a Stuart Mill, desde los escolásticos problemas hasta lo más sutil.
Alabar la doctrina positiva y escolástica; porque assí como es más propio de los doctores positivos, assí como de Sant Hierónimo, Sant Augustín y de Sant Gregorio, etc., el mover los afectos para en todo amar y servir a Dios nuestro Señor; assí es más propio de los escolásticos, así como de Sancto Thomás, Sant Bonaventura y del Maestro de las sentencias, etc., el diffinir o declarar para nuestros tiempos de las cosas neccessarias a la salud eterna, y para más impugnar y declarar todos errores y todas falacias.
Ahora bien: entre los Doctores escolásticos brilla grandemente Santo Tomás de Aquino, Príncipe y Maestro de todos, el cual, como advierte Cayetano, «por haber venerado en gran manera los antiguos Doctores sagrados, obtuvo de algún modo la inteligencia de todos» (25).
Recuerden los modernistas y sus partidarios la condenación con que Pío IX estimó que debía reprobarse la opinión de los que dicen(22): «El método y los principios con los cuales los antiguos doctores escolásticos cultivaron la teología no corresponden a las necesidades de nuestro tiempo ni al progreso de la ciencia.
Pues cuando los escolásticos, siguiendo el sentir de los Santos Padres, enseñaron con frecuencia en la antropología, que la humana inteligencia solamente por las cosas sensibles se elevaba a conocer las cosas que carecían de cuerpo y de materia, naturalmente que nada era más útil al filósofo que investigar diligentemente los arcanos de la naturaleza y ocuparse en el estudio de las cosas físicas mucho y por mucho tiempo.
Lo cual confirmaron con su conducta, pues Santo Tomás, el bienaventurado Alberto el Grande, y otros príncipes de los escolásticos no se consagraron a la contemplación de la filosofía, de tal suerte, que no pusiesen grande empeño en conocer las cosas naturales, y muchos dichos y sentencias suyos en este género de cosas los aprueban los maestros modernos, y confiesan estar conformes con la verdad.
Además, siendo propio y singular de los teólogos escolásticos el haber unido la ciencia humana y divina entre sí con estrechísimo lazo, la teología, en la que sobresalieron, no habría obtenido tantos honores y alabanzas de parte de los hombres si hubiesen empleado una filosofía manca e imperfecta o ligera.