escita

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escita

adj./ s. m. y f. HISTORIA, LINGÜÍSTICA De Escitia, antiguo pueblo iranio de Asia, o de su lengua.
Traducciones

escita

скитски

escita

escita

escita

Skythisch

escita

Scythian

escita

skita

escita

scythe

escita

scitico, scito

escita

スキタイ語

escita

Scythisch

escita

scytyjski

escita

cita
Ejemplos ?
La tumba escita descubierta en 1959 donde los arqueólogos desenterraron fragmentos de un papiro en griego, el primer documento de este tipo de Rumania.
Conoció Babuco, puesto que era Escita y enviado por un genio, que si se detenia mas tiempo en Persepolis, le haria Teone olvidarse de Ituriel.
Temen tu poder el dacio intratable y el escita que pelea huyendo, las ciudades y las naciones, el belicoso latino, las madres de los reyes bárbaros y los tiranos vestidos de púrpura.
Lo más maravilloso es que beben en sus cabezas doradas, que las ven por dentro, y tienen sus frentes en las manos. –Eutidemo replicó: un Escita o cualquiera otro hombre, Ctésipo, ¿ve lo que puede ver o lo que no puede ver?
Los que buscan las causas metafisicas de la risa, no son alegres; y los que saben, porqué la alegria que escita á la risa, retira hacia las orejas el músculo zigomático que es uno de las trece músculos de la boca, son sapientisimos.
Raro en física es lo opuesto á denso y en moral es lo opuesto á comun. Este último raro es el que escita la admiracion, porque nunca se admira lo que es comun, sino se goza.
y el Cármata cruel, el Cretón bravo, el escita ligero, el sombrío, feroz escandinavo que en las brumas polares de otro mundo olfateaba el derrotero, fueron a prosternarse en sus altares!
XI A QUINTO, HIRPINO Quinto Hirpino, no te empeñes en averiguar los designios del cántabro belicoso y el escita, que el Adriático separa de nosotros, ni te afanes tanto por satisfacer las exigencias de una vida que necesita tan poco.
¡Oh Numen protector de Italia y de Roma, señora del orbe! El cántabro, antes nunca domado, el indio, el medo y el escita, que pelea huyendo, acatan sobrecogidos tu poder.
Desecha las inquietudes políticas que te inspira Roma; del dacio Cotisón ha sucumbido; los terribles medos se destruyen con sus propias armas; el cántabro de España, nuestro irreconciliable enemigo, dobla por fin el cuello a la cadena, y el escita, aflojando la cuerda de su arco, se resuelve a cedernos el campo.
X A LICIA Si bebieras, Licia, en las fuentes del remoto Tanais y estuvieses casada con un escita cruel, no dejarías de llorar viéndome tendido a tus umbrales, víctima del Aquilón furioso.
Bajó una mañana a la mansión del Escita Babuco, a orillas del Oxô, y le dijo así: Babuco, los Persas han incurrido en nuestro enojo por sus excesos y sus desvaríos, y ayer se celebró una junta de genios de la alta Asia para decidir si habían de castigar ó destruir á Persepolis.