Ejemplos ?
Y la siniestra multitud continuaba arrastrándose, lenta, dolorosa, en una lúgubre pantomima, bajando la pendiente como un hormigueo de escarabajos negros, sin hacer jamás el menor ruido, en un silencio profundo, absoluto.
No les esperó el niño, porque el miedo puso alas a sus pies, y a pesar de los escarabajos volvió a subir la escalera, no parando hasta el tejado, cuya puerta encontró abierta.
Acudieron en seguida a empaparse en ella todas las sabandijas, que eran las personas que habían ido allí con el mismo intento que había llevado el niño, por lo cual todos los lagartos se volvieron caballeros andantes; las lagartijas, princesas; los grillos, músicos; los cigarrones, danzantes; las chicharras, periodistas; las arañas, doncellas; las curianas, estudiantes; los escarabajos, doctores; los mosquitos, cantantes; las moscas, viudas, y los gorgojos, niños.
Mátenme cuerdos, y no me den vida necios. ¡Si ahora hasta los escarabajos empinan la cola! Haz lo que te mando y no lo que yo hago, que una cosa es ser tambor y otra ser tamborilero.
Y el cohete estalló en lágrimas que corrieron sobre su vara en gotas de lluvia, ahogando casi a dos pequeños escarabajos que pensaban precisamente en fundar una familia y buscaban un bonito sitio seco para instalarse.
- Larvas de las fuentes, abandonad el lecho de musgo y caed sobre nosotras en menuda lluvia de perlas. - Escarabajos de esmeralda, luciérnagas de fuego, mariposas negras, !venid!.
Es lo más distinguido. En la zanja se encontró con varios individuos de su especie, es decir, escarabajos peloteros. -Vivimos aquí -dijeron-.
-Pos yo, gracias a Dios y a su Madre Santísima, y en güena hora lo diga, lo que es en lo tocante a eso estoy la mar de sin cudiao, porque es que pa mi Pepa los hombres son mismamente como si fueran escarabajos...
Los demás escarabajos afirmaron que habían cometido la torpeza de admitir a un vagabundo en la familia; la mujer les resultaba una carga.
Y en aquella basura bullían, hervían y se agitaban millares de sapos y culebras y un negro ejército de curianas y de escarabajos peloteros que fabricaban y arrastraban hediondas bolitas.
No había tradición de que uno de estos escarabajos hubiera acompañado dos crepúsculos siguientes a un mandarín caído, al cual sirviera, adulara, explotara y hasta traicionara la víspera.
Los gorriones chillaban sobre las lilas nuevas y atacaban a los escarabajos que se defendían de los picotazos con sus corazas de esmeralda, con sus petos de oro y acero.