escancia

escancia

s. f. Acción y resultado de escanciar los vinos y licores en los vasos la escancia de la sidra es todo un arte.
Traducciones

escancia

mescita
Ejemplos ?
Gran parte de los atractivos turísticos de Santa Rosa de los Pastos Grandes ya han sido señalados, y están las celebraciones religiosas a la Pachamama (Tierra Madre); se realiza una procesión, se cava un pozo en la tierra, pozo que simboliza la "boca" de la tierra y se efectúa el rito del chauyaco (multiplicación) arrojando al mencionado pozo la parte principal de un banquete colectivo, esto es: bocados de kikincha (un guiso a base de corderito y/o llama), locro, humita y paparunas (pequeñas patatas). También se escancia caña quemada -o si no ginebra- con ruda macho macerada en la bebida espirituosa.
"Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más dulce se agria en un vaso sucio". Proverbio atribuido a Pitágoras. "Mientras el vaso escancia la amistad florece". Proverbio árabe de significación evidente.
Por regla general esta bebida se escancia sobre vasos de gran tamaño (las medidas suelen ser de 12 cm de alto, 9 de boca y 7 de parte trasera).
El rector de la Universidad Mayor de San Simón, Félix del Granado afirmó en esa ocasión:: Pueblo, honra y ama al poeta; ámalo porque con sus manos desgarradas, heridas por los espinos del camino, recoge la dorada espiga y amasa el pan; porque, con sus pies sangrantes, desciende a las profundas cisternas en pos del agua con que escancia el ánfora; ámalo porque así sacia tu hambre de belleza y apacigua tu sed de ideal.
Se recuerdan los incidentes de la temporada lamentando que haya concluido, se comen tamales y dulces y se escancia café y aguardiente.
Y la reunión gastronómica en la que la espicha consiste, no se celebra en enero o en primavera, sino a lo largo de todo el año. La sidra que se escancia no proviene de una pipa, sino de botellas.
La primera alusión a esta bebida se debe a Estrabón (siglo I), que mencionó la bebida de los astures llamada zythos, si bien los historiadores actuales discuten si esta bebida era sidra o cerveza. Las sidras se beben con ritos como la escancia y suelen servirse en sidrerías (sagardotegia en euskera).
«Sancho, dijo de repente el conde, escancia Borgoña, que aunque es licor extranjero, deja buen gusto en la boca.» Lo cual la condesa oyendo intervino presurosa: «Estrella, sírvele al conde; Sancho, trincha tú esa lonja, que aunque de parte escogida no tiene punto de sobra.» Palideció un tanto Estrella asiendo al punto la copa, y asió del cuchillo Sancho con mirada escrutadora.
Porque, oye, joven, dos cosas son lo primero para los hombres: la diosa Deméter, que es Tierra, llámala como quieras, la que cría en seco a los mortales, y el que vino para lo contrario, el hijo de Sémele, que inventó la húmeda bebida del racimo y la trajo a los hombres, el que libra a los míseros mortales de pena cuando se llenan de jugo de la viña, y el sueño y el olvido de los males cotidianos da, y no hay otro remedio de los males. Él escancia para los dioses y es un dios, que por él tienen los hombres los bienes.
Tras doña Blanca está Estrella, que es la camarera sola que la sirve ha largo tiempo en la mesa y en la alcoba. Escancia Sancho el licor al conde con mano pródiga, y lo hace con la condesa Estrella con mano sobria.
Tú, amor, con tu poder el mundo labras; tus alientos los orbes vivifican: por tu saeta herido, su trino el ruiseñor alza en la olmeda; por ti el águila enreda sobre el alto peñón su tosco nido; por ti el lirio campestre segrega el dulce aroma de su estambre; por ti zumba el enjambre que agota el zumo al romeral silvestre; a tu hálito fecundo, se inunda en lluvia de placer el mundo: despide la violeta su fragancia, rebosa la colmena, su tesoro la vid nudosa en el lagar escancia, y la granada espiga, en letras de oro, repite por los campos:-«¡Abundancia!» ¡Oh amor, oh amor, tu diestra omnipotente los astros a los astros eslabona!
Haz que coma una galleta de cebada con mantequilla; Escancia para ella el agua fresca que refresca el corazón; Haz que beba cerveza en la "Cara de león".(41) En la Mesa sagrada, en la Mesa del Cielo, Dirige a Inanna palabras de bienvenida.» «Por mi Poderío, por mi Poderío, A la santa Inanna, mi hija, quiero regalarle las leyes divinas.» El Príncipe llamó a Isimud, su mensajero, Enki dio sus órdenes al Buen Nombre del Cielo: «¡Oh, Isimud, mensajero mío, mi Buen Nombre del Cielo!