escéptico

(redireccionado de escépticos)
También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con escépticos: escepticismo, estoicos

escéptico, a

(Del gr. skeptikos, que observa sin afirmar.)
1. adj./ s. Que no cree o le cuesta creer en una cosa es escéptico en la cuestión. descreído
2. adj. FILOSOFÍA Que está relacionado con el escepticismo.
3. adj./ s. FILOSOFÍA Que profesa el escepticismo.

escéptico, -ca

 
adj.-s. Que profesa el escepticismo.
fig.Que no cree en determinadas cosas.

escéptico, -ca

(es'θeptiko, ka)
abreviación
1. persona que duda de la verdad de las creencias normalmente aceptadas un periodista escéptico
2. que es propio o característico de este tipo de personas una sonrisa escéptica
3. filosofía del escepticismo o relacionado con esta doctrina filosófica un profesor escéptico
Sinónimos

escéptico

, escéptica
Traducciones

escéptico

skeptisch

escéptico

sceptique

escéptico

scettico

escéptico

مُرْتاب

escéptico

skeptický

escéptico

skeptisk

escéptico

epäilevä

escéptico

skeptičan

escéptico

疑い深い

escéptico

회의적인

escéptico

sceptisch

escéptico

skeptisk

escéptico

sceptyczny

escéptico

cético, descrente

escéptico

skeptisk

escéptico

น่าสงสัย

escéptico

kuşkulu

escéptico

đa nghi

escéptico

怀疑的

escéptico

/a
A. ADJsceptical, skeptical (EEUU)
B. SM/Fsceptic, skeptic (EEUU)
Ejemplos ?
Comprobaron que la piedra se había encogido realmente, y ni siquiera los más escépticos de los profesores pudieron dudar de lo que estaban viendo.
caz y tan nociva como cualquier otra categoría. En el espíritu de los escépticos naturales tiñe todos los demás conceptos e intuiciones.
Otros, los de la Evolución Rotante pensaban que con doscientos mil les iría bien. Algunos escépticos del Partido Involucionario calculaban que los enemigos recibirían unos veinticinco mil trescientos.
Porque la casa -pudiera decirse palacio- de aquel niño mimado de la suerte está situada en la calle más céntrica, y los amigos, saboreando los lentos goces de la pereza, conocedores de las almas que animan los cuerpos de las mujeres a quienes ven pasar reclinadas en sus coches, comentan la historia de aquellas almas con indulgencias y tolerancias de escépticos amables y gastados.
Su erudición diversa y su vocación rebelde, así como sus alardes burlones y escépticos le provocaron tanto la estima de quienes lo trataron como los ataques de sus contrarios.
¡Ah, esos eran seres geniales! Dirán algunos incrédulos y escépticos post. Sin embargo, más allá o más acá del mito, fueron tan humanos como lo somos nosotros y las circunstancias de su tiempo tan distintas; no tenían sueldos fijos, que sólo el tesón de su amor a la sabiduría y a la lucha por no dejar morir la flama inapagable de lo perfectible, de la virtud creadora, los hizo alcanzar el nivel heroico en la guerra florida de la humanidad.
Jorge se hablaba de los incrédulos, de los escépticos; de los poetas que cantan sus dudas, que se quejan de la musa del análisis, Arial se ponía de mal humor, y, cosa rara en él, se irritaba.
Arrogantes esposas de pares del reino charla­ban cortésmente con virulentos radicales; predicadores populares se codeaban con inveterados escépticos, y una banda de obispos seguía la pista, de salón en salón, a una corpulenta prima donna; en la escalera agrupábanse varios miembros de la Real Academia, disfrazados de ar­tistas, y el comedor se vio por un momento abarrotado de genios.
Contrariamente a lo que se puede suponer no era ni el primero ni el único hombre de esta generación de escépticos deseoso de sellar un pacto con el demonio.
«El que así piensa no cree en nada, y tampoco le contiene la idea de un castigo eterno, porque su razón la rechaza, y semejante idea conduce a la incredulidad sobre todas las cosas. Si sólo medios razonables se hubiesen empleado en la dirección de los hombres, no habría tantos escépticos.
Respetaban y odiaban a sus jefes, admiraban incondicionalmente a los pilletes audaces que se imponían en la ciudad con su trabajo de extorsión y eran sumamente amargos, escépticos, burlones y joviales.
Sería ejemplar. Deseo, fervientemente, para la conciliación del país, que los escépticos no tengan la razón. El consumidor tiene derecho a conocer de manera veraz y precisa el precio y las sustancias de que están compuestos los productos elaborados que adquiere.