esbelto

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esbelto, a

(Del ital. svelto.)
1. adj. Se refiere a la persona que tiene una figura alta y delgada es guapa y esbelta como las modelos. gallardo
2. BOTÁNICA Se aplica a las plantas delgadas que tienen un órgano largo y erguido.

esbelto, -ta

 
adj. Gallardo, gentil y de formas graciosas y elegantes.

esbelto, -ta

(es'βelto, -ta)
abreviación
desgarbado de figura bien proporcionada y elegante una muchacha esbelta
Sinónimos

esbelto

, esbelta
adjetivo
gallardo, airoso, elegante.
Esbelto se refiere a la belleza de la forma proporcionada entre la altura y el grosor. Gallardo, airoso y elegante pueden referirse a la forma, al adorno y a los movimientos.
Traducciones

esbelto

svelte

esbelto

štíhlý

esbelto

slank

esbelto

schlank

esbelto

hoikka

esbelto

tanak

esbelto

ほっそりした

esbelto

날씬한

esbelto

slank

esbelto

slank

esbelto

szczupły

esbelto

esbelto

esbelto

slank

esbelto

ผอมเพรียว

esbelto

tığ gibi

esbelto

mảnh mai

esbelto

苗条的

esbelto

ADJ (= delgado) → slim, slender; (= grácil) → graceful
Ejemplos ?
Tus canales de crecida sangre parchan su esbeltos cauces con manchones grises de la urgencia mientras víboras sin plumas discursean holgadas pancartas de mentiras...
Los movimientos de los esbeltos niños españoles tienen una gracia majestuosa; los muchachos con sus sombreros anchos, adornados de plumas, y sus capitas flotantes; las niñas, recogiendo la cola de sus largos vestidos de brocado y protegiendo sus ojos del sol con grandes abanicos negro y plata.
Vio que otras tantas anémicas como ella, llegaban pálidas y entristecidas, respiraban aquel aire, y luego se arrojaban en brazos de jóvenes vigorosos y esbeltos, cuyos bozos de oro y finos cabellos brillaban a la luz; y danzaban, y danzaban, con ellos, en una ardiente estrechez, oyendo requiebros misteriosos que iban al alma, respirando de tanto en tanto como hálitos impregnados de vainilla, de haba de Tonka, de violeta, de canela, hasta que con fiebre, jadeantes, rendidas, como palomas fatigadas de un largo vuelo, caían sobre cojines de seda, los senos palpitantes, las gargantas sonrosadas, y así soñando en cosas embriagadoras...
El inglés tiene soltura dentro de su traje y su traje mismo es suelto, forma pliegues donde debe formarlos, es hecho para andar deprisa y con pasos largos y esbeltos, permite la ondulación del cuerpo.
Por eso los primitivos cistercienses no querían iglesias grandiosas, ni adornos en ellas, ni esbeltos arcos ni agimeces, ni grandes ventanas caladas, sino que todo lo construían sólido pero sin ornato, ni menos con lujo arquitectónico, siendo modelo todavía de este género la iglesia de Fitero, aunque ya ha perdido en gran parte su carácter primitivo.
Algunos personajes son fuertes; otros, enclenques; los hay deformes y esbeltos; unos, rubios; otros, morenos, y hay que necesitan pintarse la cara de color oscuro.
Distribuyóse flores raras de las lejanas comarcas, que crecían en los invernaderos del palacio: floripondios blancos como huesos, perfumaban en vasos esbeltos de plata; la cantuta, flor del Inca, ofrecía la púrpura de sus pétalos, en un delicado vaso de oro incrustado de esmeraldas, en el centro de la gran sala; y las plantabandas se decoraban con diversas flores.
Nuestros son las venusinas palomas, los cóndores de acerado pico y garra corva y el águila emblemática, golada de armiño, que asciende en ansias de abanicar el sol; nuestros los elásticos tigres de no menos gracia flexible que los que siguieron al carro de Baco, en su retorno de las Indias, en los mitológicos desfiles dionisíacos; y los esbeltos corceles de piel corruscante y alígero galope; y las mariposas, miniaturas del iris, con toda la gama cromática temblándoles en el peluche, espolvoreado de sol, o brillante de luna, de sus alitas frágiles.
Los tibios aires que la engalanaban aún, acariciaban a los esbeltos cipreses que se erguían majestuosos y desafiantes en el rústico jardín central de la ahora colonia.
Sus críos tiznados y esbeltos como diablos, acechaban por los resquicios de las barracas, y huroneando se metían bajo los toldos de lona, donde tocaban organillos dislocados.
Este día un sinnúmero de oficinistas y de gentes ocupadas o no ocupadas el resto de la semana se afeita, se muda, se viste y se perfila; veo que a primera hora llena las iglesias, la mayor parte por ver y ser visto; observa a la salida las caras interesantes, los talles esbeltos, los pies delicados de las bellezas devotas, les hace señas, las sigue, y reparo que a segunda hora va de casa en casa haciendo una infinidad de visitas: aquí deja un cartoncito con su nombre cuando los visitados no están o no quieren estar en casa; allí entra, habla del tiempo, que no le interesa, de la ópera, que no entiende, etc.
Callan alrededor todos lus cuernos. Esbeltos brazos para abrazar, Y roja boca para el dulce beso, El cobijo del blanco seno, Y el cálido saludo de amor, Te ofrece el eco de los cuernos de caza.