esbelto


También se encuentra en: Sinónimos.

esbelto, a

(Del ital. svelto.)
1. adj. Se refiere a la persona que tiene una figura alta y delgada es guapa y esbelta como las modelos. gallardo
2. BOTÁNICA Se aplica a las plantas delgadas que tienen un órgano largo y erguido.

esbelto, -ta

 
adj. Gallardo, gentil y de formas graciosas y elegantes.

esbelto, -ta

(es'βelto, -ta)
abreviación
desgarbado de figura bien proporcionada y elegante una muchacha esbelta
Sinónimos

esbelto

, esbelta
adjetivo
gallardo, airoso, elegante.
Esbelto se refiere a la belleza de la forma proporcionada entre la altura y el grosor. Gallardo, airoso y elegante pueden referirse a la forma, al adorno y a los movimientos.
Traducciones

esbelto

svelte

esbelto

štíhlý

esbelto

slank

esbelto

schlank

esbelto

hoikka

esbelto

tanak

esbelto

ほっそりした

esbelto

날씬한

esbelto

slank

esbelto

slank

esbelto

szczupły

esbelto

esbelto

esbelto

slank

esbelto

ผอมเพรียว

esbelto

tığ gibi

esbelto

mảnh mai

esbelto

苗条的

esbelto

ADJ (= delgado) → slim, slender; (= grácil) → graceful
Ejemplos ?
Y no era tampoco que le molestase la llovizna, sino el tener que abrir el paraguas. ¡Estaba tan elegante, tan esbelto, plegado y dentro de su funda!
También él era guapo. Alto, rubio, muy esbelto, de aspecto marcial como un dragón, pero de ojos dulces como un ángel. Y el bigote fino y bien peinado.
Hermosa Piel, una gordura agradable y, a pesar de esto, el talle más esbelto e interesante, los más bellos ojos azules y todo el resto digno de lo mencionado.
La enfermedad apenas había conseguido amortiguar los encantos de la moza, que era alta sin exageración, de talle esbelto, de seno algo tímido que hundíase como para dejar aproximarse sus hombros; sus ojos eran negros, dulces, melancólicos, ojos de oriental abolengo, adoselados por cejas que parecían trazadas con antimonio, de encorvadas y larguísimas pestañas de azabache, que acentuaban con su sombra sus ojeras, que morían en los algo descarnados pómulos coloreados por el mortal padecimiento y cuyos tonos contrastaban rudamente con el intenso y casi fantástico blancor de su tez empalidecida.
si ella estaba peor, él tenía, aunque fuese arrastrando, que ir a sus cubriles a comerse a besos aquella carita pálida de pómulos encendidos y aquellos ojos que eran como dos ventanales por los que parecía querer irse el alma de aquel cuerpo tan airoso a la vez que tan débil, tan esbelto, tan febril y tan lleno, a sus ojos, de tan hondos atractivos.
Nosotros -testigos imparciales e invisibles de la escena- juramos solemnemente que estaba, en aquellos momentos y de aquel modo adornada, Rosarito que metía miedo de bonita, con su cuerpo esbelto y elástico y con su semblante de acharranada expresión, de mentidas y gracíosísimas facciones, de ojos enormes de pupilas, que parecían siempre aletargadas por una ráfaga de placer; y de cabellera rubia que empenachaba de oro el marfil de su rostro, sonrosado en las mejillas, en que dos hoyuelos oficiaban de irresistibles tentaciones.
El cuello tenía ya la edad suficiente para pensar en casarse, y he aquí que en el cesto de la ropa coincidió con una liga. Dijo el cuello: -Jamás vi a nadie tan esbelto, distinguido y lindo.
También reían cuando veían escrito por mí, luego de trabajar su composición con los niños “hasta que quedara”, el texto de alguna de aquellas cancioncitas que los niños me dictaban desde sus garabatos y luego en esténcil (copias) se las entregaba a cada uno de ellos para que las leyeran: Un elefante llorón quiso usar esa escalera para subir al espacio y adueñarse de una estrella pero como no era esbelto ni ejercitando lo fuera, que se rompe la escalera y sólo así pudo adornarse de estrellas.
La señorita de Puygarrig tenía dieciocho años; su talle, esbelto y delicado, contrastaba con la constitución huesuda de su robusto novio.
Imaginaos al coronel Ricchieri, o a cualquier otro militar nuestro tan arrogante pero más esbelto, que use como él barba y perilla renegridas, aunque más discretamente proporcionadas; que vista uniformes modernos con mundano desempacho; ni muy alto ni muy bajo: de gesto apacible; graduado por la expresión sonriente, un tanto aduladora, de los labios; nariz perfectamente perfilada; ojos muy negros, curioseando a través de unas pestañas que se dirían "crayonadas" por un Moussion cualquiera; afeminadlo un poco más, suponiéndole manos pequeñas, suaves, devotamente cuidadas, y, en la tez, pigmentaciones de mujeril sonrojo y, toque más o menos, tendréis al caudillo en pinta.
La iglesia, coronada de un campanario esbelto, que ahora se ve en la cumbre de la colina, no estaba allí en aquella época para indicarme la hora.
Uno de los últimos que la tuvo en su poder fue el Abajimo, muchacho de veinte años a lo sumo, delgado y esbelto, de rostro infantil.