esbeltez

esbeltez

1. s. f. Característica de la persona esbelta, elegante y de buen porte aunque no es muy guapa, impresiona por su esbeltez. esbelteza
2. Elegancia de una cosa le gustó la esbeltez de la escultura, pero no se decidió a comprarla.
NOTA: En plural: esbelteces

esbeltez

(esβel'teθ)
sustantivo masculino
cualidad de la persona o cosa que tiene una figura alta y bien proporcionada la esbeltez del talle
Traducciones

esbeltez

slenderness

esbeltez

SF (= delgadez) → slimness, slenderness; (= gracilidad) → gracefulness
Ejemplos ?
Olimpia apareció ricamente vestida, con un gusto exquisito, Todos admiraron la perfección de su rostro y de su talle. La ligera inclinación de sus hombros parecía estar causada por la oprimida esbeltez de su cintura de avispa.
Sus rubios cabellos recordaban los rayos del sol; su talle la esbeltez de la palmera; sus diamantes deslumbraban y su traje era tan rico que no admitía comparación.
y aun la esbeltez del cuerpo, la estudiada colocación del cabello, la bien tajada y picuda barba, protestaban contra los estragos prematuros de la edad o de la vida desastrada y azarosa, revelada no solo en los desperfectos físicos, sino muy principalmente en la voz, tan extinguida, que desde las butacas apenas la podíamos apreciar; tan empañada y blanca, que parecía voz de hombre que canta con residuos de una cucharada de gachas atravesadas en el gaznate.
Y, ¿qué le parece a usted que el Consulado no se vería precisado a tomar las más antifilarmónicas medidas si las fioriture, la bravura, la esbeltez, le truppe, los crescendos y los pasticios, y todo lo que usted quiera ir diciendo por este estilo, no ocupase por lo regular las tres cuartas partes del Correo?
Salieron del comedor, él adelante, ella atrás, y al volver la cabeza para que fuera mía otra mirada larga, pensativa y profunda de los grandes ojos azules, el brillo de éstos, la palidez exangüe y como luminosa del semblante y la esbeltez del cuerpo largo y delgado, les dieron a mis ojos, al verla, así, sobre el fondo negro que enmarcaba la puerta, el aspecto de una aparición.
Aunque él no le vio la cara, admiró la gracia y gallardía de su andar, la esbeltez y elegancia de su talle, cierto inefable prestigio seductor que como nimbo luminoso la circundaba, y la aristocrática belleza de sus blancas, lindas y bien cuidadas manos.
Tus antiguos vestuarios de palacios íntimos agrietan su esbeltez con telarañas ruecas y se visten de letras rameras en venta de palabras huecas...
Ella, rubia, esbelta -con esa ondulosa y mórbida esbeltez de las parisienses-, vestida de paño flexible, cenizoso, tocada con un sombrerón del cual se escapaban inquietas dos alas blancas de ave, extendió la servilleta sobre las rodillas de él -joven, moreno, de una palidez biliosa, algo cejijunto-, en aquel momento sonriente y bien dispuesto ante la perspectiva de la comidita de colegiales.
Su rostro carecía de atractivos, su talle de la esbeltez de la juventud, su estatura era pequeña, solo había en sus grandes ojos azules una melancólica y dulce expresión, que hubiese podido impresionar algunos corazones, si alguien se hubiese dignado fijarse en ellos; pero a Benigna no la miraban ni los criados de la baronesa.
Y mientras el sol se pone sonrosando las nieves con una claridad suave, junto a los árboles de la Alameda, que lucen sus cumbres resplandecientes en un polvo de luz, su esbeltez solemne y sus hojas nuevas, bulle un enjambre humano, a ruido de música, de cuchicheos vagos y de palabras fugaces.
Y frente por frente al viejo destacábase Dolores, una hermosa plenitud de la vida a la que la maternidad no había logrado hurtarle turgencias y valentías en el seno, ni esbeltez en la cintura; una hermosa plenitud de ojos enormes de córnea azulada, en que las pupilas negrísimas y luminosas parecían dormir eternamente un sueño lánguido y voluptuoso; una hermosa plenitud, alta, mórbida, ondulante, de sonrisa picaresca, de pelo abundoso, de cuello tornátil, de frente amplia y noble y de voz de ritmo susurrante y desmayado.
Se aseguraba, no obstante, que era hermosísima mujer, de treinta y siete años; pero que parecía mucho más joven por la esbeltez, elevación y gallardía de su cuerpo.