Ejemplos ?
A esta que yo llamo tranquilidad, llámala tú pobreza, necesidad o miseria, y ponle otro cualquier ignominioso nombre, que cuando hallares alguno libre de pérfidas, juzgaré que Diógenes no fue dichoso, o yo me engaño, o sólo el reino de la pobreza no puede ser ofendido de los avarientos, de los engañadores, de los ladrones y robadores; y si alguno duda de la felicidad de Diógenes, podrá también dudar de la de los dioses inmortales, pareciéndole que no viven felices porque no tienen adornados jardines ni preciosas quintas cultivadas de ajenos caseros, y porque no tienen grandes juros en los erarios.
Los medios para oponerse a las depravadas ideas de extinguir con ignominia, parece que son ningunos si se considera devastada la tierra, los Enemigos casi a las puertas de esta ciudad, abandonadas las fronteras de nuestras tropas y ocupadas ya de nuestros contrarios; y si considera también que la Excelentísima Diputación y Excelentísima ciudad se hallan sin ningunas prevenciones, y, lo que es más de ponderar, sin dineros efectivos en sus erarios, que es el principal nervio y fuerza para emprender la guerra.
Si a las leyes fundamentales de, que dan derecho a para la defensa, acompañase la prevención, la fuerza, y el poder, sin duda sería olvidarnos de nuestra obligación el no oponernos con el mayor vigor, pero considerando el presente estado de, exhaustos los erarios de la y, sin dinero los particulares (efectos de los grandes donativos que se han hecho al, y de los préstamos graciosos que y particulares han contribuido a las urgencias, de que todavía se están debiendo sumas increíbles) y, en fin, ocupada la mayor parte de este, de las armas enemigas, ¿no sería desdecir la piedad católica, en no procurar hacer menos lastimosa y trágica nuestra desgracia?
Luego fue restituido el 20 de octubre de 1851, y posteriormente fue nombrado alcalde de las poblaciones argelinas de Blad-Touaria y más tarde de Abukir, aldeas en las que dedicó los erarios para socorrer a la gente empobrecida.