eolio

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eolio, -lia

 
adj.-s. De la Eolia o Eólide.
Díc. del individuo perteneciente a uno de los principales pueblos de la antigua Grecia.
adj. Perteneciente o relativo a Eolo.
Ejemplos ?
La eolia Pítane por la parte izquierda deja, y hechos de piedra los simulacros de un largo dragón, y del Ida el bosque, en el que los hurtos de su hijo, un novillo, ocultó Líber bajo la imagen de un falso ciervo, 360 y en donde el padre de Córito enterrado en un poco de arena fue, y los campos que Mera con su nuevo ladrido aterrorizó, y de Eurípilo la ciudad, en donde las madres de Cos cuernos llevaron, entonces, cuando se alejaba de Hércules la tropa, y la Rodas de Febo, y de Iáliso los Telquines, 365 cuyos ojos, que con su misma visión arruinaban todas las cosas, Júpiter lleno de odio a las ondas de su hermano sometió.
¿Quién, después de esto, adorará al numen de Juno, o suplicante llevará ofrendas a sus altares?" 50 Revolviendo consigo misma la diosa tales pensamientos en su acalorada fantasía, partiose a la Eolia, patria de las tempestades, lugares henchidos de furiosos vendavales; allí el rey Éolo en su espaciosa cueva rige los revoltosos vientos y las sonoras tempestades, y los subyuga con cárcel y cadenas; 55 ellos, indignados, braman, con gran murmullo del monte, alrededor de su prisión.
Bien sé que habrá quien diga sin sabello, después de habello visto que lo sabe mejor que yo he sabido disponello. Y que el aéreo síndico en quien cabe la eolia toda en su porosa testa haya por do lo escrito no se alabe.
¿Recordaré nuestros bajeles incendiados en las playas sicilianas, al rey de las tempestades, concitando en la Eolia los furiosos vientos y a Iris enviada contra nosotros desde las nubes?
Vuelve a mostrarse consciente de que está vetada por "Lo que está dicho", lo que está por encima de dioses y hombres, los Hados. 50 ss No obstante acude a la patria de los nimbos, a Eolia, a visitar a Éolo, su rey.
Para mayor claridad, en cada orza había una planchita, de oro también y a modo de tarjeta, sobre la cual estaba escrito con letras de diamante: El Rey de Pordesarquía, Emperador de la Eolia occidental, en prueba de agradecimiento a su querida reina madre.
Recordarás que últimamente me pidió audiencia una dama, hija del sátrapa Artasiro; y yo, fiel a mi propósito, no alcé el trozo de púrpura que me impedía verla. Pero escuché su voz, y no hay arpa hebrea ni lira eolia que a la cadencia de esa voz pueda compararse.
A ti también, mutado, Neptuno, en torvo novillo, 115 en la virgen eolia te puso; tú pareciendo Enipeo engendras a los Aloidas, carnero a la Bisáltide engañas, y la flava de cabellos, de los frutos la suavísima madre, te sintió caballo, te sintió volador la de melena de culebras, madre del caballo volador, te sintió delfín Melanto.
Entre la costa de Sicilia y la eolia Lípara se alza una isla, toda erizada de humeantes riscos, debajo de la cual una y muchas cavernas, semejantes a las del Etna, corroídas por los hornos de los Cíclopes, retumban con los recios martillazos dados en los yunques, difundiendo por los ecos roncos gemidos, rechina a todas horas en aquellas cuevas el derretido metal de los Cálibes, y jadea sin César el fuego en las fraguas; allí está el palacio de Vulcano, de cuyo nombre ha recibido aquella tierra el de Vulcania.
Cuán cerca estuve de visitar el tenebroso reino de Prosérpina, el tribunal de Éaco, los sitios apartados de las almas piadosas, y a Safo quejándose en la lira eolia de las doncellas de su patria y a ti, Alceo, que pulsas varonilmente las cuerdas con tu plectro de oro, cantando las borrascas del mar, los trances de la guerra y las amarguras del destierro.
En las odres del rey de Itaca encerramos los vientos huracanados de Eolia, y dejamos a Tántalo, por su indiscreción, morir de sed en medio del río.
¿No veis cuál corre el abrasado lloro, Cómo resuena el lúgubre lamento? Responda vuestro cántico sonoro, Cual arpa eolia herida por el viento.