envuelta

envuelta

s. f. MILITAR Revestimiento metálico del proyectil, que sirve para aumentar su adherencia en el ánima del cañón.
Ejemplos ?
Díme: ¿acaso dejaste la vibradora selva, donde enredar solías tus plateadas hebras en las obscuras ramas de las frondosas ceibas, por venir a mi alcoba en el misterio envuelta, como una envidia muda, como una viva mueca?
En las dos noches de que he hablado, poco antes del alba oí cómo Wyatt volvía a colocar la tapa sobre la caja oblonga, introduciendo los clavos en sus agujeros por medio de la maza envuelta en trapos.
-Tienes mucha imaginación, madre COATLICUE, y todo por tantas faldas que te pones, es tanto el enredo que llevas que pareces envuelta en serpientes o que tus faldas son de culebras.
Óyense preces en ignotas aras; y al fin, envuelta en sus oscuros velos, la inmensa negra de pupilas claras… penetra en el alcázar de los cielos.
Para que ociosas mujeres, damas aristócratas, concurran al torneo de la ostentación y la envidia, para surtir lujosos guardarropas donde se picarán los trajes en tanto que ella viste de harapos su vejez prematura. Envuelta en llamativos adornos, cargada de acres perfumes, teñido el rostro marchito y fingiendo acentos cariñosos, la prostituta acecha el paso de los hombres frente a su puerta maldecida por la gasmoñería, misma que la obligó a llevar al mercado social, los efímeros encantos de su cuerpo.
Para un juego de títeres sois dama, que no para la cama, pues una vez que la merced me hicisteis, cuando menos, pensaba que os perdisteis; y dos horas después, envuelta en risa, en un pliegue os hallé de la camisa.
Ya te vio el que la mano te dio; y también se la darás de esposa, si llega a verte; que poco importa perder, de un perulero mujer, cien mil pesos, y, en su muerte, que en setenta años envuelta ya sus vísperas publica, quedar moza, hermosa y rica, y de su vejez absuelta.
Son las naves en la bahía, que no paran de hablar; desde la emoción que representa, este evento organizar. Ellas son las encargadas, de brindar ensoñación; envuelta en un arco iris, de mágica ilusión.
Sin duda lo sabía, pues su alma estaba demasiado ligada a la mía como para sentir el menor estremecimiento, y esta sensación la había impulsado a subir a la terraza, envuelta en sus velos, en el helado rocío de la mañana.
Dieron las doce menos cuarto en el reloj, se abrió la ventana, y la princesa salió volando, envuelta en un largo manto blanco y con alas negras, alejándose en dirección a una alta montaña.
Aquellos ruidos los producía el artista al abrir la caja oblonga mediante un escoplo y una maza, esta última envuelta en alguna materia algodonosa o de lana que amortiguaba los golpes.
Nataniel aseguró que no podía decir nada, puesto que nada sabía de él, y que le sorprendía bastante que aquella casa silenciosa y sombría se viera envuelta en tan gran tumulto y actividad.