Ejemplos ?
Por cierto que yo, que tanto admiro a su excelencia, estoy recelándome que algún chusco, al ver la insistencia del señor ministro en subordinar todas las peripecias de su empréstito al temperamento de la reacción, le encaje el día menos pensado aquel texto famoso del fosforero Lirasbe: :::Si se envenena un amante :::porque haya perdido el seso, :::¿qué tienen que ver con eso :::los fósforos de Cascante?
Por obra de ese odio feroz, vagamos sin patria y aislados como leprosos, dondequiera que nos lleva el destino. Tu madre me aflige, me envenena el pan, con la maldición incesante colgada de los labios.
Aben-Humeya, en la alternativa de castigar a su suegro o perderse con él, le envenena, pero tarde; la facción contraria se ha apoderado ya de su palacio y Aben-Humeya perece víctima de la sedición.
Pero ¿qué necesidad tengo de preocuparme ni de saber lo que concierne a este hombre ni a su miserable sobrina? -Miss Dartle -repliqué-, envenena usted la llaga, y demasiado profunda es ya.
49. Un hombre cuyo gusto era el de joder por detrás y nunca de otra manera envenena a todas sus mujeres; ya contaba veintidós. No las poseía nada más que por el culo y nunca las había desvirgado.
50. Un malvado invita a sus amigos a un festín y, cada vez que les ofrece una comida, envenena a la mitad de ellos. 51. El del 26 de noviembre de la Duclos y del 10 de enero de la Martaine, que es un malvado, finge auxiliar a los pobres, les da víveres, pero están envenenados.
Y si la Peste, que te envía ajena playa, tu sano cristalino ambiente con su aliento mortífero envenena, el cielo rara vez se lo consiente; y en ti la fuerza y el furor declina que ciudades despuebla en tiempo breve, que el ver tu gracia y tu beldad divina a piedad casi y a perdón la mueve.
Lo que no es bueno no es digno de estimación, y esa mujer no es buena, puesto que me ama más que a la virtud, más que a sus deberes. Esa mujer es ingrata con otro, y su amor cae sobre mis heridas como una ponzoña que las envenena.
-Entonces se le habría curado el odio, y hoy, arrepentido de su crimen, querría su memoria. La acción libra del mal sentimiento, y es el mal sentimiento el que envenena el alma.
Pues poderosa le ausilia Por su gran privanza en ella Una negocianta bella Allegada á su familia. Mas es tan frágil, tan vana La felicidad terrena Que toda nos la envenena La desazon mas liviana.
Bajo el soberbio techo en que he nacido solo vi la opulencia; ¡ojalá nunca hubiera conocido ese don que envenena hoy mi existencia!
Mientras tanto, no lloremos demasiado las injusticias que nos hieren; no nos lamentemos sin medida del brazo brutal que nos sacude, de la calumnia que nos envenena.