Ejemplos ?
¡Si esta recia independencia de carácter, a mí, que no le tengo, es lo que más me entusiasma!; ¡si es esta, esta, esta y no otra la mujer que yo necesito!
A muchos entusiasma el clamor de los campamentos, los sones mezclados del clarín y la trompeta, y las guerras aborrecidas de las madres.
Es un honor estar aquí. Me entusiasma ver esta planta de E85 operando justo aquí en el estado de Alabama. Mi pronóstico es que muchas más están en camino.
Para aquel que, en defensa de sus lares, en bélico ardimiento se entusiasma, víctima de la patria en los altares, no, no es la Muerte el hórrido fantasma que ve en su lecho el infeliz doliente; no es esa reina de terror y saña, de huecos ojos, de amarilla frente, y mano, armada de voraz guadaña: es alada doncella, de faz resplandeciente, como el semblante de la Gloria bella: es celestial esposa que a placeres eternos nos convida, mil veces más hermosa y más dulce y risueña que la Vida.
El atezado rostro de tía Nisca se vuelve lívido. Andrés, por el contrario, se entusiasma más y más según que se acerca a la fragata.
Tal mosaico entusiasma a los lingüistas y es un campo gozoso para estudiar “en vivo y en situ” todos los fenómenos de la diacronía y la sincronía.
Se trata a ojos vista de uno de esos divagadores de profesión a los que entusiasma elucubrar preciosas paradojas en la soledad de sus despachos.
XXVI.- Considérate muy lejos del ideal que se persigue si la miseria o el hombre de tu prójimo no te hieren. XXVII.-Si te entusiasma morir como héroe, considera que la Patria, más que muertes necesita vidas victoriosas.
Consiste unas veces en los raptos del corazón de un hombre religioso, que como Milton experimenta una vaga turbación en lo íntimo de su ánimo; la poesía es otras veces un sentimiento tierno y candoroso, que se interesa eficazmente por las cosas más humildes, y deteniéndose a contemplar el cáliz de una flor, no se contenta con describirla, sino que se conmueve y entusiasma al contemplar esta belleza imperceptible de la creación.
Al volver la hoja, su brazo ha de jugar libremente. Entonces el olor de la tinta de imprenta le embriaga, y un artículo de fondo, sea del color político que quiera, le entusiasma.
Qué quieres; me gusta la sinceridad en los afectos, en la conducta; me entusiasma el entusiasmo verdadero, sentido realmente; y en cambio, me repugnan el pathos falso, la piedad y la virtud fingidas.
Me entusiasma la franqueza que reina en el arenal, donde se olvidan de sus escrúpulos y etiquetas, sexos, condiciones y catigurías; y es de sentir que no se tome en la ciudá alguna parte de este sistema, ya que está probado que cabe de lo bien hasta en las señoras mujeres.