entrecejo


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entrecejo

(Del bajo lat. intercilium.)
1. s. m. Espacio que hay entre las cejas ante su respuesta frunció el entrecejo mostrando confusión. ceño
2. Gesto de disgusto hecho arrugando la frente hizo un gesto de desagrado y al mismo tiempo frunció el entrecejo.

entrecejo

 
m. Espacio que hay entre las cejas.
fig.Ceño, sobrecejo.

entrecejo

(entɾe'θexo)
sustantivo masculino
1. espacio que hay en medio de las cejas Se depila el entrecejo.
2. demostración de enfado hecha con el rostro arrugar el entrecejo
Sinónimos

entrecejo

sustantivo masculino
intercilio (medicina), glabela (medicina).
Intercilio es un latinismo restringido al lenguaje culto.

entrecejo:

ceño
Traducciones

entrecejo

frown

entrecejo

SMspace between the eyebrows
arrugar el entrecejo, fruncir el entrecejoto frown, wrinkle one's brow

entrecejo

m space between one’s eyebrows
Ejemplos ?
-Es que -dijo el Temblores- yo le temo más que a un tiro al casarme con una gachí que me traiga más de dos camisas y más de dos pares de chaponas, porque si a mí algún día mi mujer me echase en cara... Y el Temblores enmudeció arrugando el entrecejo al par que sus ojos fulgían con amenazadora expresión.
-interrumpió el Capitán, frunciendo muchísimo el entrecejo, como si, a fuerza de parecer terrible, quisiese cambiar la efectividad de las cosas- ¿No he cumplido bien tales encargos?
Pero como hasta la cara más perfecta y bonita, si no un lunar, ostenta una pequita, y como todo no ha de ser almíbar y pan tierno, voy, para poner remate á este artículo, á fruncir el entrecejo y levantar la palmeta del pedagogo, que bien merece Mérida un palmetazo, y recio.
-¡Qué un día tenemos un disgusto, Cordero! -advertía incesantemente, con el entrecejo fruncido y el rostro preocupado, el patrón-.
Figúrense ustedes un ser enteramente parecido a una persona; algo más encorvado hacia el suelo que el género humano, merced sin duda al hábito de vivir inclinado sobre el bufete; mitad sillón, mitad hombre; entrecejo arrugado...
Como si en su espíritu combatieran dos sentimientos contrarios acerca de las cosas que lo rodean, a ratos la reposada altivez de su rostro se anima con la expresión de entusiasmo y le brilla la mirada vivaz de la contemplación del pasaje Cuento anecdótico.; pero, en seguida, frunce el entrecejo, y la boca se le contrae con un gesto de desaliento.
Sí, eso sí, palabras de miel no le faltaban a Antonio; aquello lo decía él como quien echa azúcar en un brebaje amargo y venenoso, y menos mal mientras duró el azúcar, pero ya..., ya no iban siendo más que hieles; cada vez que ella le preguntaba, con voz tímida y temblorosa, cuándo le iba a cumplir su promesa, él fruncía el entrecejo y, con una inflexión de voz hasta entonces para ella desconocida, respondíale bruscamente: -Si tu quiées que yo agüeque el ala y no me güerva a parar en este caballete, no tiées más que seguir por ese camino.
Separadas a uno y otro lado las dos porciones carnosas de la pechuga del ave y rota la armazón de huesos y cartílagos que la sostenían, todos pudimos ver un rollo de papeles ocupando el lugar donde antes se encontraron las entrañas y donde entonces teníamos, hasta cierto punto, derecho a esperar que se encontrase un relleno un poco más gustoso y digerible. El dueño de la casa frunció el entrecejo.
Inclinó el arma papa palpar la abertura con los dedos y se convenció de que no había medio de meter ahí un grano más de pólvora o de lo que fuese. Su entrecejo se frunció.
Sin embargo, todas estas eran pequeñas molestias, que de vez en cuando le hacían arrugar el entrecejo, exactamente como una brisa de verano forma olas en la superficie de un pantano dedicado a la cría de truchas, pero no podían afectar aquella tranquilidad tan profundamente asentada en su alma.
-Oye tú, Cayetano, ¿me quiées tú decir, chavó, qué es lo que te pasa pa tener como tiées hoy tan fruncío el entrecejo? - exclamó el señor Frasquito el Trebujena acercándose al banco, donde aquél hacia correr la garlopa, con nerviosa ligereza, sobre un grueso listón de pino del que arrancaba muchas y rizadísimas virutas.
Pero no te enojes, que yo te prometo que volveré en cuantito pille un rayito de luz, y que me estaré aquí to el tiempo que hoy te tengo que regatear manque como ice la copla: Y una hora más tarde, y después de depositar el beso de despedida en labios de su mujer, montó Paco de nuevo en su caballo y se alejó, no sin volver la cabeza repetidas veces para ver a Clotilde, que en aquella ocasión no se asomó a la puerta, como tenía por costumbre. Un mes transcurrió sin que a Cloto le fuese fácil desarrugar el entrecejo.