Ejemplos ?
Arribado que hayas allí, y entrando en la ciudad de Cumas y en los divinos lagos y en las resonantes selvas del Averno, verás una exaltada profetisa que anuncia los hados futuros bajo una hueca peña y escribe en hojas de árboles sus vaticinios, los cuales dispone en cierta manera, dejándolos así encerrados en su caverna, donde permanecen quietos sin que varíe en nada el orden en que ella los ha dejado; mas apenas llega a entreabrirse la puerta y penetra en la cueva la menor ráfaga de viento...
Con dificultad movió la cabeza para separar el cuero cabelludo de la almohada recalentada, y se dejó estar sin otra sensación de vivir que esa frescura en la nuca y el entreabrirse y cerrarse de su corazón, que, como un ojo enorme, abría el soñoliento párpado para reconocer las tinieblas, nada más.
Y sólo era notable el cerrarse y entreabrirse de su corazón que como un ojo enorme abría su párpado soñoliento para reconocer la oscuridad.
Buscaron flores para coronar a las Ninfas, y aunque las flores apenas empezaban a entreabrirse, acariciadas por el céfiro y reanimadas por el sol, hallaron narcisos, violetas, corregüelas y otras vernales primicias.
Un respeto, un encogimiento extraño, la veneración que infunden la honestidad y la pureza excesivas, contenían su admiración apasionada. Soñaba mucho, le traía flores, le embromaba dulcemente..., y esperaba la ocasión, la hora, el entreabrirse del capullo...