Ejemplos ?
(balbuceó el mancebo.) -En la puerta hay una especie de motín.... Gritan "¡muera el boticario!"... Y ¡quieren entrar! - ¡Cállate y déjalos!
Los franceses, aterrados, estúpidos, clavados en sus sillas por insoportable letargo, creyendo que la muerte de que hablaba el español iba a entrar en aquel aposento en pos de los amotinados, hacían penosos esfuerzos por levantar los sables, que yacían sobre la mesa; pero ni siquiera conseguían que sus flojos dedos asiesen las empuñaduras: parecía que los hierros estaban adheridos a la tabla por insuperable fuerza de atracción.
S.E. no gusta de que le anunciemos las visitas, sino que dejemos entrar a todo el mundo como a Pedro por su casa. -Afortunadamente...
A elegir su lugar de residencia, a transitar por el territorio nacional y a salir de él y entrar en él, salvo limitaciones por razones de sanidad o por mandato judicial o por aplicación de la ley de extranjería.
Al entrar, el dueño del establecimiento se levantaba, y, pesadamente, arrastrando los pies, venía hacia nosotros, como para impedirnos el paso; sin una palabra, De Jacquels levantaba el bajo de nuestros dominós y le mostraba nuestros pies calzados con finos escarpines: era sin duda el ¡Sésamo, ábrete!
Se encontró en La Moneda un gran arsenal de toda clase de armas y explosivos y máscaras antigases etcétera. Al entrar a La Moneda, un teniente del Ejército fue herido por uno de los GAP.
Por ahí iba en sus pensamientos don Jorge de Córdoba, cuando sonaron unos golpecitos en la puerta principal de la sala, seguidos de estas palabras de Angustias: -¿Se puede entrar?
Nosotros, si queréis hacerme caso, entablaremos una conversación y si os parece bien hasta os propondré el tema. Todos aplaudieron, incitándole a entrar en materia.
La casa de todo habitante en el territorio de España y de Indias es un asilo inviolable: no se podrá entrar en ella sino de día y para un objeto especial determinado por una ley, o por una orden que dimane de la autoridad pública.
Artículo 14- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.
-Esclavos, exclamó Agatón, id a ver qué es eso; si es alguno de nuestros amigos, hacedlos entrar, y si no, decidles que hemos cesado de beber y que estamos descansando.
Cada una de las Partes Contratantes, al entrar en vigencia respecto de ella el presente Tratado, informará a las otras Partes Contratantes y, en lo sucesivo, les informará por adelantado sobre: :A.