Ejemplos ?
Nadie entra a su celda, y cuando está adentro pasa horas enteras sentada en su único sillón, sin moverse, y cubriéndose la cara con las manos.
Huele muy sabroso la cocina.- Comentó el coyote. -Pues ándale primito coyote, entra a comer. Ahorita mis patrones están bailando allá, en el gran patio.
Doña Ana y doña Beatriz dialogan sobre sus amores. Muñoz entra a informar que Tacón ha ido por la Justicia y que don Luis visitó a Celestina.
Por fuerza tendrás que sanar a mi hija. Anda y entra a verla para decirle que te casarás con ella. El TOUEYO hizo lo que se le mandó y al poco tiempo se realizaron los festejos de la boda.
Otro boliviano ilustre por sus talentos, pero no, a mi juicio, por su moral política, que estuvo en Montevideo bien que de pasada en 1823, fue el doctor José Casimiro de Olañeta, quien en esos días estaba por dar el gran salto desde el absolutismo a la independencia… En 1825, nos encontramos aquí también con el doctor Crispín Diez de Medina que, por designación de Lecor, entra a desempeñar la Asesoría del Cabildo, precisamente en sustitución de Zudáñez que había sido exonerado de ese cargo por colaborador en el fracasado movimiento patriota de 1823 – 1824.
Un individuo de avanzada edad es despertado una noche por su mujer, asustada de oírle reír entre sueños a grandes carcajadas. El durmiente relató luego haber soñado lo siguiente: «Una persona conocida entra a verme estando yo en la cama.
La persona, `conocida' que entra a ver al sujeto es, en las ideas latentes, `la gran incógnita' -la muerte-, cuya imagen ocupó durante el día anterior los pensamientos del sujeto, anciano ya y enfermo de arteriosclerosis.
Por el gentío del puente se van abriendo paso hasta la biblioteca. Allí espera de pie un anciano noble, y entra a pocos instantes, con paso como de batalla, un joven vigoroso, Sr.
Nada es tan conveniente, en una república, como este método: reúne la ventaja de poner a la cabeza de la administración un sujeto experimentado en el manejo del Estado. Cuando entra a ejercer sus funciones, va formado, y lleva consigo la aureola de la popularidad, y una práctica consumada.
Horroroso cuadro, que ha hecho dudar a los filósofos, si había nacido sólo para ser la presa del error y la mentira, o si por una inversión de sus preciosas facultades se hallaba inevitablemente sujeto a la degradación en que el embrutecimiento entra a ocupar el lugar del raciocinio.
Doña Pacha, terminada la faena del almuerzo, fue a buscar al protestante. Entra a la pieza y no lo encuentra; ni la maleta, ni el tendido de la cama.
¡Pues da ganas de llorar, el ver las máquinas desde el balcón! Rugen, susurran, es como la mar: el sol entra a torrentes. De noche, un hombre toca un botón, los dos alambres de la luz se juntan, y por sobre las máquinas, que parecen arrodilladas en la tiniebla, derrama la claridad, colgado de la bóveda, el ciclo eléctrico.