enterrado

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Traducciones

enterrado

sepolto

enterrado

ADJ [tesoro, persona] → buried; [uña] → ingrowing

enterrado -da

adj (esp. Mex; uña, etc.) ingrown
Ejemplos ?
¡Te lo ha dicho el diablo!" Y tanto y tan grande fue su enfado, que dio una patada en el suelo que le dejó la pierna enterrada hasta la mitad, y cuando intentó sacarla, el enano se partió por la mitad.
Si te abstienes de combatir por algún vaticinio que tu madre, enterrada por Zeus, te haya revelado, envíame a mí con los demás mirmidones, por si llego a ser la aurora de la salvación de los dánaos; y permite que cubra mis hombros con tu armadura para que los teucros me confundan contigo y cesen de pelear, los belicosos dánaos, que tan abatidos están, se reanimen y la batalla tenga su tregua, aunque sea por breve tiempo.
"Fue en viernes, ya ve, cuando hicimos el afortunado descubrimiento de la cámara enterrada, al cual debemos su compañía esta mañana.
Es interesante su traza y distribución, y digna de encomio por el atrevimiento que supone la torre que se eleva sobre un arco que da entrada a la puerta de la sacristía. También es de agradable aspecto la iglesia de Santa María, en cuya capilla mayor fué enterrada doña Catalina Ruiz de Alarcón.
Júzgase que esa riqueza está enterrada en la quebrada del cerro fronterizo, y aun en nuestros días se han hecho excavaciones para descubrirla.
Las mujeres de su casa le han abandonado, y yo debo ocupar su puesto. Solicito el honor de ser enterrada con el más valiente, con el más joven y generoso de los caciques.
Ser enterrada sin que llegaran hasta ella los rayos del sol, las caricias del viento, el aroma de las flores, el cantar de los pájaros y, sobre todo, no ver a su José, no verse retratada en sus ojos, en aquellos ojos suyos tan dulces, tan habladores, tan llenos de caricias; no oír su voz, aquella tan musical con que tantas veces la arrobaba desde la primera vez que, bajo la vigilancia materna, entablara con él el primer diálogo de amor, aquél que con él mantuviera en una noche de luna en la puerta de su vivienda, diálogo que cien veces le había repetido y le repetía su pensamiento en sus horas de amantísimas abstracciones.
Supo al día siguiente al abrir por casualidad el ropero, lo que es ver de golpe la ropa blanca de su mujer ya enterrada; y colgado, el vestido que ella no tuvo tiempo de estrenar.
-Yo tengo -exclamó el que había comprado el bote- un bálsamo, que la resucitaría; pero de aquí a que lleguemos, ya estará enterrada y comida de gusanos, -Pues yo tengo -dijo a su vez el que había comprado el arca- un arca que en pocas horas nos pondrá en España.
-Con todo eso -respondió Andrés-, por esta vez se ha de seguir y tomar el parecer mío. A esta mula se ha de dar muerte, y ha de ser enterrada donde aun los huesos no parezcan.
-¿Tiene familia? -Es viudo y su única hija se le murió; está enterrada debajo de ese rosal y a eso atribuye el amo la belleza de sus flores.
La niña, fue enterrada a expensas de su protector en una sencilla sepultura; no faltaron en ella las más hermosas flores mientras vivió Benigno, flores que fueron a besar sus hermanas las mariposas.